MUSAKA VEGETARIANA

Grecia  es de esos lugares con los que sueño a menudo y como ahora está tan de moda visualizar lo que uno anhela y no tiene,  pues me ensimismo y me veo allí. Me tele transporto y me imagino en sus calas, degustando su gastronomía mediterránea, sus tranquilas aguas turquesas….Pero hubo una historia que me acercó aún más a mi sueño. Es la historia de alguien a quien no tengo el placer de conocer. Su historia es de película y dejó poso en mi memoria. Es inevitable ponerme a hacer musaka y empezar a suspirar. Si no,  lean…..

Ella al terminar su carrera universitaria, emprendió un crucero por las Islas Griegas acompañada por su pandilla, solo femenina, con la que tantas horas de estudio habían compartido entre noches en vela la mayoría de ellas, lágrimas y tensiones en los exámenes, alegrías y fiestas con los aprobados. Los veranos más cortos preparando parciales de septiembre…. Pero ahora,  este viaje, sería el destino perfecto donde reconciliar tanto esfuerzo. Concentraron sus energías en Grecia y decidieron que este sería el punto de partida para una nueva vida que empezaría exactamente allí. Sus mundos se concentraron en un solo lugar, no existía nada más. El resto dejaba de ser importante.

Al poco de llegar, solo llevaban dos días, Sara se enamoró a primera vista de un miembro de la tripulación de un velero que alquiraron para fondear un día en alta mar, por esas calitas de las islas griegas, tan románticas como el color turquesa del mar. Aunque tópico parezca, el muchacho le correspondió sobre la marcha y el resto del viaje no hizo otra cosa que no fuera estar con él. Se sentía feliz como nunca, enamorada hasta las trancas. Sin conocerlo y comunicándose entre ellos en espaninglis…. Sara entendió que el amor a primera vista existía. Y pasó así el resto del viaje, confiada en que esto era para siempre.

El día de la despedida, él no apareció por su hotel ni por el muelle, parecía que se lo había tragado la tierra. Mientras el barco se alejaba de la costa, Sara aguardaba impaciente y no hacía mas que mirar a tierra, esperando a que él llegara corriendo y se lanzara al agua y alcanzara el barco y le diera un último beso de despedida. La pandilla de Sara no tardó en recriminarle lo tonta que había sido y lo que se había perdido al no pasar prácticamente ningún tiempo con ellas. Alguna más osada se atrevió a vaticinarle que llegaría con un bombo a Barcelona y a ver que haría con su vida a partir de ahora. Sara sorda, ciega y muda. Sintió que algo se rompía dentro de ella y solo podía percirbir dolor. Muy hondo y muy profundo. Se sintío estúpida y lloró, lloró durante muchos días, durante muchas noches, durante mucho tiempo.

Dos años después de aquello, Sara seguía siendo incapaz de mantener una relación con algún miembro del sexo opuesto. Seguía sin haber un día en que no se acordara de Marco. Ella sabía que seguía enamorada y tanto tiempo después solo la llevaba al convencimiento de que lo estaría para siempre.

Hasta que un buen día ensimismada miraba por la ventana del ofice de la empresa donde había logrado entrar a hacer prácticas. Llovía a cántaros y se entretenía viendo a los transeuntes correr con periódicos en la cabeza, los más precavidos con paraguas, los niños regañados por sus madres mientras ellos felices, saltando cada charco. Entre tanto alguien llamó su atención. Un chico que a distancia parecía muy normal, estaba en la acera de enfrente, con un paraguas lleno de agurejos. Le causó risa y volvió a sus asuntos.

Al salir, ya tarde, seguía lloviendo. Era de noche y ahora, en la puerta de su oficina estaba aquel extraño muchacho con aquel paraguas. Sintió curiosdiad y se acercó así como la que va buscando otra cosa, lo miró de reojo y le escuchó decir: Te quiero. Era Marco. Había llegado hasta allí a buscarla y se había impuesto su propia penitencia pasando un día empapándose a la espera de verla. Suena a película. Han pasado diez años y quien me lo contó me dice que todavía se quieren y se adoran, que tienen un restaurante de comida griega precioso y coqueto y que hacen la mejor musaka del mundo. Aquí les dejo la receta, me la dio la misma persona que me contó la historia y según ella, así la cocinan Marco y Sara en su restaurante. Se que algún día se cumplirá mi sueño y me veré en Grecia. Me acordaré nuevamente de ellos y del amor a primera vista. Y de que un solo paso,  puede ser el principio del resto de una vida. Carolina, te dedico este cuento y esta musaka, hoy que se que estás pachuchilla, espero que tu Rafa te la cocine y te repongas pronto!!!!!

INGREDIENTES:

2 Berenjenas medianas

1 Cebolla

2 dientes de ajo

2 Tomates maduros

3oo mml de salsa bechamel

8 papas medianas

Un poco de mantequilla y un poco de leche (para hacer papilla)

Unas hojas de hierbahuerto

Aceite de oliva

1/2 cuchara de postre de canela molida

Sal gorda

Pimienta negra

VAMOS A ELLO:

IMG_4895Antes de comenzar decirles que la musaka se rellena de carne molida de cordero, pero esta versión que es la que yo hago en casa, solo lleva verduras…..

Lavaremos bien las berenjenas. Sin pelarlas, las iremos cortando en láminas a lo largo como de 1 cm de grosor. Si no salen del todo enteras, no pasa nada, no se notará. Lo que si es importante en que el corte sea laminado. IMG_4862IMG_4863Las iremos colocando sobre una superficie plana y las cubriremos con sal gorda. De esta manera, las berenjenas soltarán el amargor y el agua. Hay que ser generoso con la sal. No se preocupen, el plato no quedará salado porque las lavaremos posteriormente. Las dejaremos así, cubiertas con la sal, al menos media hora.IMG_4864

Para ir ganando tiempo también con las papas, las pelaremos y las pondremos a hervir en agua y un poco de sal gorda, durante 20 minutos (una vez el agua hierva a borbotones, empezaremos a contar los 20 minutos), para más tarde hacer papilla con ellas.IMG_4867IMG_4869

Mientras tanto y para ganar tiempo, pelaremos la cebolla y los dos dientes de ajo y los picaremos muy fino. Mejor si lo hacemos en picadora eléctrica para que no nos de tanto trabajo.

IMG_4865IMG_4868En una sartén y con un chorro de aceite, doraremos la cebolla y el ajo picado todo junto y la vez. Mientras se van dorando, lavaremos bien los tomates y los rallaremos, con piel incluída. Al pasar el tomate por el rallador, apreciaremos que la piel se va abriendo y cuando quede el pellejo, lo desechamos, lo que nos interesa es el juego y las simientes que va soltando.IMG_4874IMG_4875IMG_4876Añadiremos el tomate rallado a la fritura de la cebolla y los ajos y removeremos bien para que se mezclen y cojan sabor.IMG_4877Lo mantendremos a fuego bajo, lavaremos unas hojas de hierbahuerto y las picaremos muy finas. Las incorporaremos ya picadas al tomate con la cebolla y el ajo.IMG_4881 IMG_4878IMG_4881Ahora incorporaremos también la 1/2 cucharadita tamaño postre de canela molida y volvemos a remover. Dejamos todo a fuego bajo, para seguir con los siguientes pasos de lo que será nuestra musaka.IMG_4879IMG_4882Pasado el tiempo de las berenjenas apreciaremos como han soltado el aguaIMG_4871

Soltaron todo este agua, después de 1/2 hora

Soltaron todo este agua, después de 1/2 hora

Las lavaremos durante un buen rato debajo del chorro de agua para retirar completamente la sal y para evitar que queden saladas. Las pondremos sobre papel secante.IMG_4873En una sartén de diámetro grande, calentaremos como dos dedos de altura de aceite de oliva. Cuando empiece a soltar burbujitas, iremos friendo por tandas las láminas de berenjenas. No hace falta freírlas demasiado, ya que después llevará la musaka completa, su tiempo de horno. Una vez fritas, las volveremos a colocar sobre papel secante para escurrirlas bien de aceite.IMG_4883Mientras se escurren las berenjenas, ya se habrán guisado nuestras papas y en caliente (no dejar que se enfríen porque se ponen duras) haremos una papilla, ayudándonos con una nuez de mantequilla y un buen chorro de leche fría. Las escacharemos bien. IMG_4884IMG_4885Una vez tengamos hecha nuestra papilla ya podremos empezar a montar la musaka. En un fuente apta para horno, tipo Pyrex y que tenga fondo, colocaremos en el piso de abajo una capa de berenjenas fritas.IMG_4886Encima de esta, una capa de papilla.

La colocaremos suavemente

La colocaremos suavemente

Encima de la capa de papilla, una capa del tomate que tenemos reservado a fuego bajo en la sartén.IMG_4888Y ahora, una capa de bechamel (receta en los rollos de pavo y puerro). IMG_4889Y volvemos a empezar (tienen que ser dos capas de cada en total). Encima de la bechamel colocaremos una capa de berenjenas fritas,  sobre esta, una capa de papilla para encima ponerle una capa de tomate y por último una capa de bechamel. Ya tendremos entonces las dos capas de cada elemento y finalmente cubriremos el que ha sido el segundo piso de bechamel, con queso rallado especial para fundir. IMG_4891Precalentaremos el horno a 180º calor arriba y abajo. Una vez caliente, introduciremos nuestra musaka durante 15 minutos. Los diez primeros en esa misma función en que hemos precalentado el horno, los últimos cinco minutos, tan solo dejaremos la función de gratinar. Queda lista para comer y para soñar después…..

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3 comentarios en “MUSAKA VEGETARIANA

  1. Es una receta que me encanta. Estuve en Grecia, pero no la comí allí. En fin, no está mal que nos quede algo por hacer, así la próxima vez seguro que la pruebo en el sitio de origen.
    Gracias.

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