ESPINACAS A LA CREMA

IMG_3565Todo el que sea seguidor de este blog ya se habrá dado cuenta de mi pasión por las verduras. Me gustan de todas las maneras, formas y colores (como a los peques las chuches) y siguiendo las enseñanzas casi budistas de mi hermana pequeña (el sol que da brillo a mis días, siempre es capaz de hacerme reír en cualquier ciscunstancia…) debí de ser cabra en otra vida (si la tuve). Me las puedo comer hasta crudas, un ejemplo: la coliflor, así lavadita y cortada en ramilletes y yo a la boca. Está exquisita. O como bien me enseñó mi primo Samuel, haces una salsa rosa ligerita, mojas el crudité de coliflor en ramillete y te puedes comer así la coliflor enterita. Samuel es mi primo que vive algo lejos, Londres y al que añoro en muchas circunstancias de mi vida. Cuando éramos niños coincidíamos en momentos especiales, como las navidades y los veranos. Ya cuando nos fuimos haciendo grandes, las edades de cada uno fueron creciendo a la par que el tiempo que pasábamos sin vernos. Pero como la vida te da sorpresas (escucho ahora mismo la canción en mi mente) un verano en plena pubertad, revuelta por culpa de que las hormonas hablaran en mi nombre, mi madre hasta la peineta de mi, me mandó con su prima Celsa, la madre de Samuel, también mi prima, a pasar unos días a La Laguna y de paso vivir las fiestas del Cristo. Fue una semana de lo más intensa, divertida y emotiva. Se cargaron de recuerdos maravillosos mis neuronas y él y yo sabemos que nunca jamás nos olvidaremos el uno del otro. Mi primo había crecido y yo también. Éramos y seguimos siendo afines en un montón de cosas, no se nos agotaba la conversación en ningún momento del día y entre charla y charla, nos daba la noche, la madrugada. Así que los dos marcamos para siempre en el árbol genealógico la posición de cada uno y hoy con orgullo, el de mí yo más de él, hacemos por vernos aunque sea un poco, una cena en período navideño, una escapada a Londres con mi familia en verano, lo que sea que nos demuestre una vez más que la distancia no hace decrecer los quereres, cuando de verdad quieres. Además se ha convertido en un profesional brillante y presumo de mi primo, editor de cine y además vive y trabaja en Londres….. No me digan que no tiene glamour!!! Se casa este verano y está feliz y yo feliz de  que él lo sea. Al final las verduras son para mi como mi primo, de pequeña me las daban, así como cuando nuestras madres nos decían: – Jueguen, ustedes son primitos (y nosotros sin vernos ni sabernos el resto del año), una vez las aprendes (las verduras) las conoces y las cocinas en distintos momentos de tu vida, ya no te escapas, para mi fuente constante de inspiración en la cocina. Como mi primo, motivo constante de alegría y orgullo. Nunca dejaré de cocinarlas y nunca dejaré de querer a mi primo Samuel. Hope to see you soon!!!

INGREDIENTES: (Cantidades para una ración)

1 Manojo de espinacas. Por favor, que sean frescas. Las de bolsa una vez las cocinas no saben a nada y las congeladas sueltan mucha agua.

3 dientes de ajo

150 mml de bechamel

sal y pimienta

 100 grs de queso para gratinar (yo usé Gouda) Hay que rallarlo todo.

Aceite de oliva

MANOS A LA OBRA:

Cortamos los tallos de las espinacas, de manera que solo nos quedemos con las hojas verdes.

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En la foto de arriba se aprecian con tallo, en la de abajo lo hemos cortado, de manera que solo nos quedemos con las hojas.

Las lavamos bien y las ponemos a escurrir o las pasamos por un centrifugador de verduras (yo no puedo vivir sin el mío).

IMG_3573Mientras se secan bien, pelamos y cortamos los dientes de ajo en  trocitos.

Se acuerdan del picador? Fantástico

Se acuerdan del picador? Fantástico

En una sartén colocaremos una cucharada sopera de aceite de oliva y la pondremos a calentar. Cuando esté caliente, echaremos los trocitos de ajo picados y los freiremos hasta que empiecen a tomar color, sin que se quemen. En ese momento incorporaremos las hojas de espinacas y las saltearemos. Aconsejo que desde ya vayamos encendiendo el horno, a 180º función gratinar. Apreciaremos que las hojas de espinacas se van haciendo chiquititas y quedándose en menos de la mitad de su tamaño inicial, pero no se preocupen, aún así será un plato con mucho sabor.

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Cuando ya estén salteadas, de un color verde oscuro y pequeño, bajaremos a fuego lento (3) e incorporaremos la salsa bechamel (en este blog la pueden encontrar en los rollos de pavo y puerro y en los vols au vent de berberechos) si utilizan bechamel de bote, aconsejo poner más cantidad de pimienta negra de lo que solemos hacer normalmente. Rehogaremos un poco más al fuego la mezcla anterior, apagamos el fuego e incorporamos la mitad del queso que previamente habremos rallado.

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IMG_3577Removeremos bien el queso con el resto (ya apartado del calor) e incorporaremos todo a una fuente de horno. A mi me gusta ponerlo en estas cazuelitas, yo separé una ración para mi chico y para mí en dos (era para cenar y ya saben que no hay que llenarse que la Semana Santa está cerca)

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Ahora repartiremos el queso rallado sobrante (la otra mitad) por encima, para gratinarlo después.

IMG_3578Y ahora al horno, con 5 minutos será suficiente (temperatura 180º, solo por arriba, gratinar, sin ventilador) para tener un plato sano y delicioso.

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Mi bandejita de la cena

Mi bandejita de la cena

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