SORPRENDENTES ROLLITOS DE SALMÓN AHUMADO

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Lunes, siempre que empieza una semana me acuerdo de un libro que leí hace años de Carmen Rigalt. Se llamaba “La vida empieza en lunes” título de lo más acertado. Los lunes se empiezan todas las dietas, da igual que sea la de las proteínas que las hipo calóricas, que las milagrosas, todas las empezamos en lunes. Si logramos llegar al lunes siguiente casi podremos decir que estamos a dieta pero si no pasamos de una semana completa y la báscula no ha parado su puñetera agujita unos 100 grs. más atrás que el lunes pasado, mientras eso no suceda a dieta,  no estamos. Para empezar a hacer ejercicio lo mismo, ya puede ser caminar una hora,  ir a un gimnasio, concertar una cita con un entrenador personal o irte a la playa o a la piscina a hacerte unos largos. Se empieza los lunes. Yo sin ningún tipo de vergüenza reconozco que soy más sedentaria que los osos cuando hivernan. Ahora eso sí, sueño con correr algún día la maratón de New York pero no soy capaz de dar una vuelta a la manzana en mi barrio. Llevo a mis hijos a natación y me dan ganas de lanzarme en esas piscinas de medidas olímpicas y me visualizo hasta nadando estilo mariposa, ya ven, cuando intento nadar a croll trago tanta agua que no consigo llegar al bordilo sin asfixiarme. Mi hermana la mayor que ella solita concentró toda la genética deportiva de mi padre, me animó a ir a hacer unos larguitos con ella a mediodía. Fui más de dos lunes. Como no hay nada mejor en esta vida que conocerse, iba con mi bañador de pasear por la playa de Maspalomas las tardes en verano, las gafas de piscina que ya había desechado mi hija la mayor porque decía que le entraba agua en los ojos. Yo dudé y las guardé y a ella una amiguita le regaló unas nuevas por su cumple. Me resistí a tirarlas, las veía tan enteras que pensé que era un capricho de pre-adolescente, pero cuanta razón tenía la niña. Me entró tanta agua y tanto cloro que todos los que me vieron esa tarde me preguntaron si me sucedía algo. Mis ojos eran como dos pimientos morrones. Dado que mi recién estrenada actividad física llegó al siguiente lunes, fuí al Corte y me pertreché de lo necesario: un bañador de nadadora de los que solo le quedan bien a las nadadoras,  yo parecía un botijo. Unas gafas que cuando me las ponía parecía que acaba de aterrizar en mi nave espacial decidida a conquistar el mundo. Mirarme con ellas puestas en el espejo me daba un poco de yuyu. Y un gorro…. qué gorro!. Cuando por fin conseguía ponérmelo correctamente parecía que ya había nadado, los sudores me caían a chorros. Y como todos los finales, este no es menos predecible, fue equiparme y abandonar. Como penitencia auto impuesta tengo el bolso para la piscina preparado desde el pasado mes de octubre, es lo primero que veo cuando me levanto por la mañana y lo último que veo al cerrar los ojos…. Pero ni con esas. Lunes tras lunes vuelvo a pecar y cuando salgo de trabajar me centro en otros menesteres y autoconvezo a mi propia voluntad, mi gandulitis tiene la voz más fuerte que esa Pepita Grillo que cada lunes me recuerda: -Vane, coge el bolso y para la pisci que te acordarás de mi cuando te veas en verano en la playa y compruebes que estas vacaciones también se han ido contigo los señores michelines, los señores muslos y las titas cartucheras….Yo suspiro y le respondo que tengo que ir al super porque mis hijos asaltan la despensa cada fin de semana, que tengo que ir a comer con esas amigas, con las que tanto parloteo por whatssap, pero que verlas es distinto aunque sepa hasta por fotografías lo que han desayunado. Que tengo que ir para casa porque tengo un millón de cosas pendientes pero que al día siguiente serán dos millones porque no habré hecho nada. En fin que va pasando un lunes y otro lunes y mucho lunes y a mi vida deportiva se niega a tomar protagonismo.

Ahora eso sí, para cocinar y para probar nuevas recetitas me da lo mismo que día sea. Lunes,  miércoles,  domingo o fiestas de guardar. Me encanta. Así que hoy, lunes, les dejo una receta fresca, súper sabrosa y rapídisima de hacer, así que tampoco les quedarán excusas para tener tiempo y dedicarlo al deporte que por mucho que yo reniegue bien bueno y beneficioso que es para nuestra salud….. A ver si me animo el lunes que viene.

INGREDIENTES:

8 palitos se sucedáneo de cangrejo o surimi

6 lonchas de salmón ahumado

2 cucharas soperas de mayonesa

RAPIDITO OBTEDREMOS LOS ROLLITOS.

Picamos, a ser posible en picadora eléctrica, los 8 palitos de sucedáneo de cangrejo o surimi. IMG_5667Una vez estén bien picaditos, le añadiremos las dos cucharadas soperas de mayonesa (yo utilizo Hellmans)IMG_5669

IMG_5670Mezclamos bien y reservamos. IMG_5672Con cuidado iremos separando una a una las lonchas del salmón ahumado e iremos colocando cada vez, una loncha sobre una tabla o superficie lisa para trabajar mejor el rollito.IMG_5674

IMG_5676Normalmente las planchas de salmón ahumado no traen las lonchas cortadas muy homogéneamente por lo que las trabajaremos con mucho cuidado y sin ponerles demasiado relleno. Este lo colocaremos en el centro de la loncha e iremos enrollando con mucha delicadeza y paciencia.IMG_5679

IMG_5678La mezcla de ambos sabores es más que deliciosa. En verano puede servirnos de plato único acompañado de unas papitas sancochadas y como entrante en cualquier cena o almuerzo que tengamos será una apuesta segura con la que deleitar a nuestros comensales. Siempre triunfa. IMG_5681IMG_5683

Un comentario en “SORPRENDENTES ROLLITOS DE SALMÓN AHUMADO

  1. Que buena pinta buen plato para la entrada del verano y doy fe de que están buenísimos porque ya los hice. Eres una súper chef . Bs.

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