CEVICHE DE CHERNE con batata amarilla

IMG_5846Ya es viernes!!!!!. Llegué a casa a mediodía cargadita de energía, después de un mañana un tanto intensa. Ayer arrastraba los pies, pero desde que comprobé que era viernes y que se hacían las dos de la tarde, se me convirtieron en nubes, así tan ligerita bajé las escaleras y mientras conducía camino a casa empecé a trazar planes con amigos y con los peques, que si para la playa, que si comida familiar con la nueva sobrina para que la niña pase de brazo en brazo, que si confirmamos asistencia a cumple infantil el domingo, que si a la par y haciendo malabarismos,  vamos a ver jugar al Granca de basket que está que se sale… Gracias a las kilométricas retenciones que hay los viernes de vuelta a casa, diseñé una logística digna de cualquier jefe de protocolo que se precie. Non stop era el lema de este fin de semana, hasta que se bajaron los peques de la guagua. Ya la cara de uno de ellos me lo decía todo. Yo que estoy criada a la antigua usanza y llevo el termómetro en los labios, le besé en la frente y a no ser que hoy sufriera de insolación en el patio, el calor que me desprendió solo podía ser otra cosa: fiebre. Corriendo para casa y Dalsy sobre la marcha. Al final pasar la tarde aquí me ha dejado tiempo para actualizar el blog, mañana pensaré en nuevas recetas, ordenaré los armarios, bañaré a la perrita que ha perdido en este mes su precioso color blanco, retomaré los cuatro libros a medias que están en la mesa de noche, espero que no me toque pasar por urgencias infantiles, me pasaré el resto de la tarde,  después de terminar esta entrada, enviando whatssapp y desmarcándome de los planes…. Si es que además estoy cansada de escuchar decir a mi abuela que quien tiene niños, no puede hacer planes. Me acuerdo de ella cuando me pasan estas cosas…. La mejor fue hace algunos años y fue tan cómica que el otro día la recordaba con mi prima y no éramos capaces de retener las carcajadas y las lágrimas. Un domingo cualquiera de hace ya unos cuantos años me despierto inspirada y le digo a mi chico, el día está estupendo, nos vamos para Las Canteras (la mejor playa del mundo para mí). Mi hija la mayor tenía por aquel entonces 4 añitos, el mediano 1 y el peque meses….. Prepararnos para ir a cualquier sitio era toda una odisea, si encima el destino era la playa, se convertía en dos horas de minuciosa organización. Potitos, pañales, toallitas, bañadores de repuesto porque los peques no se pueden quedar mojados, sombrilla, toallas de baño, porque a los peques nada más salir del agua hay que abrigarlos, comida y merienda de los mayores (si es que con 4 y con 1 se les podía llamar mayores), los cubos y las palas y los rastrillos y los tractores y las formitas para la arena, vamos que a escala cualquiera diría que íbamos a construir la Capilla Sixtina en la arena. Ya para sí hubiera querido Miguel Ángel tanto artilugio, seguro que hubiese tardado unos cuantos años menos en construirla. Dos horas, con todo sus minutos y todos sus segundos. Salimos de casa como dos porteadores, perfectamente nos podía haber parado la policía por confundirnos por vendedores de top manta. Al llegar a la avenida de “mi” playa estuvimos buscando una zona despejada donde desplegar toda nuestra artillería. Tardamos en visualizarla y lo mejor que conseguimos fue un hueco pegado al muro. El calor nos pegaba la ropa al cuerpo. Nada más pisar la arena, la de 4 y el de 1 salieron corriendo a la orilla y mi chico detrás, no se fueran a perder los niños y allí me quedé yo,  pegada al muro y con 60 kilos de cosas pendientes de organizar, pero al peque le dio por llorar. Lloraba y lloraba, sin consuelo y sin tregua. El llanto pasó a perreta y como siempre pasa cuando un peque coge perreta en la calle, absolutamente TOOOODAAAA la playa empezó a mirarme con cierta inquisición. Sus miradas me decían algo así como mala madre, qué hará esta con un bebé en la playa, fuerte loca, etc…. Abandoné todas nuestras pertenencias en el muro y con mi hijo en brazos me fui a buscar a mi pandilla familiar. Cuando los ojos de mi chico se encontraron con los míos,  se lo dije todo sin hablar. Solo preguntó, ¿nos vamos? y yo le respondí: -Ya mismo, coge a los niños y para casa. Nada más sacar las ruedas del cochito de la arena, mi hijo abandonó la perreta, pero la empezaron los otros dos, no habíamos estado ni 10 minutos en la playa. Hasta casa con la misma canción en el coche, gua gua gua gua…. Me cansé de amenazarlos sin televisión, los grandes no atendían a razones y mientras tanto mi cabeza a punto de estallar. Al salir del ascensor suspiré profundo, sentí un alivio brutal, hogar dulce hogar. Pero la aventura todavía no acabaría, al intentar meter la llave en la cerradura de casa, ésta no giraba. Se nos había quedado una llave por dentro y era imposible girarla. Dos horas más esperando por un cerrajero de urgencias. Almorzamos en el descansillo de la entrada a casa, nos costó el cerrajero un ojo de la cara, sin duda de las excursiones más caras que hemos hecho en familia. Dos horas de nuestro tiempo para ir a la playa y sufrir durante diez minutos. Más dos horas de espera para regresar al hogar en un día del que quizás, no teníamos que haber salido. Un día para olvidar pero que ahora con el paso del tiempo es una batalla familiar inolvidable. A los peques les encanta que se las cuente, aquellas perretas interminables hoy son para ellos, cuando lo recordamos, sonoras carcajadas. Si es que ya lo dice mi abuela, con niños, no se pueden hacer planes……

Y ahora a por el ceviche, este plan si que seguirá adelante!!!!!

INGREDIENTES (para dos)

400 grs de cherne en filetes de 1 dedo de grosor. (El cherne es un pescado que se da mucho en nuestras aguas canarias, similar en otros lugares puede ser el mero). El ceviche también queda riquísimo con lubina.

3 limas

1 Ají limo. Y aquí empiezan los problemas: El sustituto puede ser pimiento chili. Yo encontré en la frutería del supermercado de El Corte Inglés, pero le advierto que no picaba casi nada. Para conseguir ese toque toque picante, además le añadí unas gotas de Tabasco.

1 Cebolla morada

Unas hojas de cilantro

1 diente de ajo

Sal gorda y pimienta negra.

1 Batata amarilla

1/2 Naranja

1 Cucharada de azúcar moreno

QUE NO DECAIGA…

Empezamos por la guarnición, que es la batata y lo que más tiempo nos va a llevar. La pelaremos, la lavaremos bien y la cortaremos en rodajas de 2 cm de grosor más o menos.IMG_5812IMG_5814IMG_5819

Colocaremos en un caldero las rodajas de batata y las cubriremos con agua, el zumo de media naranja y la cucharada de azúcar moreno. Lo pondremos al fuego y contaremos 40 minutos, una vez haya hervido el agua. IMG_5820

Solo usaremos el zumo de una de las mitades

Solo usaremos el zumo de una de las mitades

IMG_5827IMG_5828Pasados los cuarenta minutos, colaremos y reservaremos la batata porque ya estarán listas, pero mientras se hacen vamos creando nuestro delicioso ceviche. Es súper sencillo de hacer y el resultado es de lo más original y especial.

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Ya están listas

Ya están listas

 

Primero vamos pelando la cebolla, la lavamos bien y la cortamos en cuatro. Para que pierda el amargor y fuerte picor, la dejaremos en remojo en agua helada y un puñado de sal gorda,  hasta el momento de utilizarla.IMG_5835IMG_5837

Cortaremos el filete de pescado en dados, que no sean muy pequeños y los vamos colocando en una fuente, donde trabajaremos todo el ceviche.IMG_5838

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Reservamos. Ahora lavaremos bien nuestro ají limo o pimiento chili, lo abriremos por la mitad y le retiraremos todas las semillas y las venas blancas.

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Este es el aspecto al abrirlo

Este es el aspecto al abrirlo

IMG_5832Lo cortaremos en trocitos muy pero que muy pequeños, lo incorporaremos junto con los dados del pescado y removeremos para que se vaya impregnado el sabor de ambos.IMG_5840Pelaremos el diente de ajo y lo escacharemos un poco con la ayuda de un cuchillo. Hay recetas donde pican el ajo y lo incorporan con el resto pero en casa nos parece muy fuerte el sabor del ajo crudo. Yo lo escacho, lo pongo con la mezcla y doy vueltas para dejar el aroma del ajo en resto. Después de una vueltas lo retiro y lo deshecho.

Secamos bien la cebolla y la cortamos en plumas. La incorporamos también a la fuente del pescado. Y aprovecharemos la tabla de corte y cortaremos muy pequeñitas las hojitas del cilantro. También las mezclaremos con todo lo demás.IMG_5844Y solo nos queda abrir las tres limas a la mitad y apretando con la manos, no será necesario el exprimidor, bañaremos con su zumo toda la mezcla anterior y removeremos bien. Comprobaremos como el color inicial rosado del pescado, pasa a ser blanco y que esté incluso se hincha un poco. Es como si al incorporar el zumo de las limas, se cocinara.

Serviremos y degustaremos sobre la marcha, con la batata como guarnición.  Les aseguro que es un plato que no olvidarán, como aquel domingo mío de playa…..

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