PASTEL DE CARNE…. para todos los públicos

IMG_5547El mejor pastel de carne que he comido en mi vida, es el que siempre ha hecho mi tía Hilde. Para entendernos no es tía carnal, es la prima hermana de mi madre, pero ellas se criaron y crecieron juntas así que eso la convierte en mi tía de pleno derecho y es que además si le diera unas vueltitas al árbol genealógico, es más que eso. Nuestro padres, más los del resto del batallón de mis primos fueron muy inteligentes y decidieron que todos los primos estudiáramos en el mismo colegio. Menuda aventura…. Al sumar tantos churumbeles, no había clase en la que al menos dos primos no cursaran el mismo nivel. Esto te garantizaba cierta supremacía sobre el resto de los compañeros de clase. A mí me tocó compartir curso con mi primo Lucas y a partir de quinto curso él levantaba pasiones entre las niñas de la clase, eso me convertía a mí, su prima, en la celestina. Yo le indicaba quien era la tonta y quien era la chachi. Ellas me acosaban a preguntas personales que solo yo, tenía el privilegio de conocer y así hasta el octavo curso. Divertido como poco. Cada viernes, nuestra tía Koka (así la llamamos todos en familia) nos recogía en su 600 y se obraba el milagro. Todos cabíamos, unos encima de otros pero entrábamos sin calzador en aquel coche. Nos llevaba derechitos a casa de Hilde, una casa que permanecerá en la memoria de todos nosotros. Con jardín y azotea el espacio estaba garantizado. Y la diversión también. Desde los más pequeños, hasta los mayores, encerrábamos grandes saltos generacionales, pero jugábamos todos juntos sin diferencias aparentes. Cuando nos daban algunos duros nos íbamos a la tienda de Maruquita y nos daba para comprar cientos de caramelos de Coca-Cola, que se llamaban “Cuba-Libre” (ahora que lo pienso, a lo mejor me estaba comiendo caramelos reivindicativos) No necesitábamos a ningún adulto para lo que se nos ocurriera. Solo para la merienda, que ahí salía Hilde como una aparición celestial por la puerta que separaba la casa del jardín con panes de bombón y dentro el relleno más popular: Mortadela. Jamás en mi vida un bocata de mortadela me ha vuelto a saber tan delicioso como aquellos. Ahora entiendo que el secreto no era si el pan estaba tierno, ni si el embutido era más o menos fresco. El secreto de aquel sabor era comerlo sentados en el suelo en corro y levantar la vista y tener delante a toda mi pandilla de la infancia, mis primos. Pepa, Mari Carmen, Borito, Yani, Sarito, Fani, Mito, Cuco, Yela, Paco Matías, Lucas, mis hermanas. Se terminaba la merienda y a seguir corriendo y a vivir aventuras. Yo dentro de aquella nutrida pandilla, era de las más pequeñas y a la vez que las mayores me protegían, los medianos me usaban como cebo en cualquier trastada, a veces me tocaba subir a la calle de arriba, mandar a parar un taxi para simplemente preguntar la hora y salir corriendo. Eso me daba alguna pesetilla para más caramelos. O fingir estar muerta para susto y delirio de los mayores que estaban dentro, ocupados en sus asuntos mientras nos dejaban ser felices. O como las primas mayores decían que se llevaban a la niña (yo misma) a dar un paseo y así servirles de cómplice para que se echaran las primeras caladas de cigarrillos a escondidas. O las acompañaba también en los primeros encuentros amorosos y era testigo en primera línea de aquellos besos castos en las mejillas con algún chico del barrio. Les serví de mucho, pero ellas y ellos también me sirvieron a mí. Aprendí con ellos a jugar al churro, a polis y cacos, al escondite y a la cogida. Al pañuelito, donde siempre me dejaban ventaja. Al teje y hasta al ajedrez y las damas, cuando las tardes se ponían lluvisosas. A montar en bici de dos ruedas y en patines de cuatro (no existían los de línea). Me enseñaron a guardar secretos o a tener que compartirlos si las mayores ordenaban jugar al verdad, mentira, consecuencia…..Los primeros libros de Mafalda (no podría vivir sin ella desde que leí a Quino por primer vez). Cuando recuerdo el pastel de carne, recuerdo aquel jardín, recuerdo todas y cada una de las caras de mis primos,  a algunos ya no los veo tanto,  a otros tengo la suerte de poder contar con ellos cada día y seguir teniéndolos cerca. Nuestros padres tejieron como arañas, llenos de paciencia,  una tela donde resguardar  cariño y  unión. Multiplicaron el efecto y el afecto de lo que se entiende por familia. Solo me queda darles las gracias, a todos por unirnos y darnos una infancia así y a mi tía Hilde por acogernos siempre con tanto cariño, con tanta hospitalidad,  con tanta entrega. Personas tan generosas como tía Hilde, no existen. Yo solo he tenido la oportunidad de conocerla a ella, no hay nadie igual.

Advertirles que este pastel es un auténtico manjar tanto para los adultos como para los más peques de la casa. Es muy fácil de hacer y tienes un plato único exquisito, sin más complicaciones. Una buena ración de pastel de carne y a correr….

INGREDIENTES: (para cuatro)

750 grs de carne de ternera molida. Como siempre que utilizo carne molida, deben asegurarse que realmente es carne de ternera. Vaya a un sitio de confianza y que se las muelan con ustedes presentes. También les he dicho que en Hermet, tienen esa garantía, sin duda alguna.

300 mml de salsa de tomate (preferiblemente que sea casera, en cao contratrio vale el tomate frito)

1 Cebolla

2 Zanahorias

1 Kg de papas

1/2 vaso de leche

1 cucharada sopera de Mantequilla

Aceite de Oliva

150 grs de queso fácil de fundir (usé Gouda)

Sal gorda y pimienta negra molida

QUE RECUERDOS…..

Para tener todo a tiempo, lo primero es pelar y lavar bien el kilo de papas y ponerlas en un caldero a guisar o sancochar, hasta que la papa esté tierna sin dejar que se deshagan.

Mientras se guisan las papas, Pelaremos la cebolla y rasparemos la zanahoria. La cebolla la partiremos en trocitos menudos y la zanahoria en cuadraditos. A mis hijos les gusta la zanahoria pero entiendo que no a todos los niños les gusta, así que si ese fuera el caso, mejor ponerla rallada. IMG_5335

En una sartén grande porque todo lo cocinaremos ahí, pocharemos la cebolla en dos cucharadas de aceite de oliva, hasta que esté transparente. IMG_5337Una vez conseguido ese puntito, incorporaremos a la sartén, los taquitos de zanahoria y saltearemos junto con la cebolla.IMG_5340Manteniéndolo a fuego medio y dando vueltitas de vez en cuando, lo tendremos guisando hasta que la cebolla adquiera un color semejante al de la zanahoria. IMG_5341Ahora seguiremos trabajando a fuego medio e incorporaremos la carne molida. Removemos bien para que se impregne la carne del sofrito.IMG_5336

IMG_5342Daremos unas vueltas, seguimos manteniendo a fuego medio y llega el momento de echar los 300 mml de salsa de tomate (mucho mejor si es casera!!!!) y mezclamos todo muy bien.

La receta de salsa de tomate casera de mi Yeya

La receta de salsa de tomate casera de mi Yeya

IMG_5344Mantendremos todo junto al fuego, unos diez minutos más y dando vueltas de vez en cuando. Mientras tanto podemos ir convirtiendo las papas guisadas en una papilla consistente para montar el pastel de carne.

Iremos chafando las papas con un tenedor y les añadiremos 1/2 vaso de leche y una cucharada sopera de mantequilla. Es importante hacerla mientras las papas estén todavía calientes, si dejamos que se enfríen se pondrán duras y no podremos convertirlas en papilla con facilidad. IMG_5346

IMG_5347IMG_5348Una vez obtengamos la papilla, montatemos una capa de unos dos dedos de grosor en una fuente apta para horno, tipo Pyrex y cubriremos toda la base con la papilla. Debemos de guardar puré de papas para cubrir después la superficie.IMG_5537Una vez tengamos cubierta toda la base y tal y como se aprecia en la foto, colocaremos por encima todo el relleno que teníamos reservado al calor y que ya estará listo.

El relleno listo

El relleno listo

Todo el relleno repartido

Todo el relleno repartido

 

Cuando ya esté todo el relleno repartido por toda la fuente, cubriremos toda la superficie con el resto del puré de papas que nos quedaba.

Con cuidado y mimo, iremos cubriendo la superficie con el puré de papas

Con cuidado y mimo, iremos cubriendo la superficie con el puré de papas

Ya cubierto

Ya cubierto

Ahora rallaremos los 150 grs de queso Gouda o cualquier queso fácil de gratinar (puede ser Parmesano, Masdam), y mientras lo rallamos aprevecharemos para precalentar el horno a 180º función gratinar (calor solo por arriba).

IMG_5543

 

Repartiremos todo el queso rallado por la superficie del pastel de carne y una vez esté caliente el horno, lo introduciremos unos 15 minutos a la misma temperatura y función a la que lo hemos precalentado. Pasado ese tiempo ya estará listo para disfrutarlo. Es muy cómodo y a los peques de la casa les encanta, nos sentamos todos a la vez en la mesa y arrasamos el pastel…. Les encanta ser partícipes mientras lo preparo y más aún disfrutarlo entre todos, sin cambio de tiempo entre mayores y niños.

Ya gratinado

Ya gratinado

Ya disfrutándolo.....

Ya disfrutándolo…..

 

 

 

4 comentarios en “PASTEL DE CARNE…. para todos los públicos

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