LASAÑA DE BERENJENAS (Llegó el otoño)

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Y llegó el otoño, aunque en Gran Canaria el termómetro se resista a darle la bienvenida (Qué caloorrrrr). Hace pocos días acudimos unas amigas y yo a una charla, no era metafísica ni mucho menos pero lo que si que es cierto es que todo giraba en torno al ser humano y la naturaleza, en torno a todos los fenómenos que acontecen en nuestra a vida a diario y que no los percibimos pero que a su vez son esenciales para encontrar el equilibrio necesario para convivir en este planeta.  Nos decían, entre otras cosas,  que los seres humanos deberíamos acompasarnos con las estaciones del año, por instinto puramente, como lo hacen los animales. El otoño es tiempo de soltar lastre, de dejar caer todo aquello que ya no debería acompañarnos en nuestro camino. Tenemos una estación completita para hacerlo. Aunque después llegará el frío invierno, porque todo aquello de lo que nos habremos desprendido, nos dejará en un principio cierta sensación de vacío y eso da frío, a veces mucho frío….

Todas salimos de aquella charla algo taciturnas pero a la vez muy enérgicas. Como en cascada e interrumpiéndonos unas a las otras íbamos dando nuestras propuestas para seguirle el ritmo al otoño…. Se escuchó de todo y el resto de la velada fue de lo más disparatada.

El ímpetu a mi me duró lo mismo que las siete horas de sueño de aquella noche. Al día siguiente seguí con mi rutina y entre las sábanas y el edredón quedaron todos los propósitos. Mi alma iba a seguir pesando porque no tenía tiempo para soltar lastre o quizás me faltaba valentía. A lo largo de la semana fui hablando con alguna y algunas de aquel nutrido y emprendedor grupo pero la que más o la que menos había desistido del esfuerzo y se habían planteado que quizás el próximo otoño…. Siempre vuelve cada año, no?

Pero no le pasó lo mismo a Macarena. A ella me la encontré de sopetón en el súper. Subida a unos stilettos de vértigo. Maquillada como una muñeca recién salida de su cajita, natural pero esculpida. Sonriente y relajada. Un little black dress que iba más allá de la mera insinuación de sus curvas. Peinada de peluquería, un asombro…. y en el súper. Me achuchó y me dio dos besos sonoros y cariñosos. La asalté sobre la marcha, -Tuviste fiesta en el trabajo?????. Pero qué guapa que estás!!!.  Me miró, levantó la cabeza en un gesto que podía parecer algo altanero, dejó caer sus maquilladas pestañas con coquetería y me respondió: -No, no he ido a ninguna fiesta. Mejor que eso amiga. Di la bienvenida al otoño, le agarré del brazo y mi fiesta es que bailo al son de la naturaleza.

A pesar de que yo había acudido con ella a aquella charla, la miré con asombro y escuché su respuesta con incredulidad. – No, no  me mires así. Lo primero que hice aquella noche fue llegar a casa y decirle a la seta tecnológica que está plantada en el sofá del salón que me empieza a tener presente en su vida o dejará de ser hoja de mi árbol. Cuando le conocí, él era mi raíz. Crecí junto a él, maduré y tomé conciencia del mundo. Se fue desarrollando el tronco y el era el epicentro que me mantenía erguida pese a la gravedad. Seguí creciendo en base a él. Dimos ramas y frutos del mismo árbol y esas ramas son fuertes y se que siempre las querré conmigo, no así a la seta de mi marido que día tras día ve pasar la vida a través de su despacho o lo que es peor aún de su tableta. Ya no necesito su centro de gravedad, ni alimentarme de sus raíces. Es una hoja y estamos en otoño y bailo a su compás, así que peligra…. Por ahora, en estos dos días he conseguido llegar a casa y que apague el televisor por propia iniciativa. A la mañana siguiente de mi amenaza de poda, llamé a mi madre. La pobre anda un poco sordilla pero creo que me entendió y le dije: -Mamá, PERDONA!!!!. Perdona por haberte dado tantos dolores de cabeza, por las noches en vela esperando a que dejara de hacer locuras adolescentes y regresara a casa. Perdona por las veces que te grité mis respuestas sin haberte prestado atención ni tan siquiera a lo que me preguntabas. Perdona por no entender el amor que me diste y que no entendí hasta el día en fui madre. Y GRACIAS, gracias mamá porque sin tu educación yo habría sido incapaz de educar a mis hijos. Ahí quedó otra hoja del árbol, una bien grandota que me recordaba lo cruel que había sido con mi madre, con la persona que con toda probabilidad, más me ha querido nunca.  Y por la tarde quedé con mis amigas de la EGB, esas amigas que las mantienes por pura inercia y por los años ya gastados. Esas que cuando me venían me decían que estaba más gorda, que mi hijo era extraño, que mi boda fue un desastre, que sus vacaciones eran mejores que las mías, que si me echaban un piropo, acto seguido me pedían un favor,…. Les dije, niñas las invito a un café y aproveché y así vestida como ves les solté de sopetón: – Me tienen hasta la peineta y las he reunido aquí para mandarlas al carajo. Cuando me veo con ustedes el resto del día me lo paso bostezando, tristona y arrastrada. Me miraron como lo estás haciendo tú ahora, no daban crédito. Una se levantó y se marchó. La otra lo mismo, no sin antes soltarme: -No vuelvas a llamarme en toda tú vida. Y ahora me vine a hacer la compra, tan contenta y tan ligera como ves. Uffff, no me quitado hojas secas, siento que me he quitado años. Esta debe ser una sensación parecida a lo que sienten las que se hacen un lifting….

Conmigo si quiso quedar para otro día, nos despedimos con alegría y cada una empujó su carro, ella entrando en el verdadero otoño y la revolución que trae consigo yo me fui a por unas berenjenas que allí estaban en el estante, brillantes, resultonas y maravillosas. Como mi amiga Macarena.

INGREDIENTES:

2 Berenjenas grandes

300 grs de ternera molida

250 mml de salsa de tomate (preferiblemente casera)

1 Cebolla grandita

Unas hojas de albahaca

150 mml de salsa bechamel

Sal gorda y pimienta negra molida

Queso para gratinar

Aceite de oliva

BIENVENIDO OTOÑO:

Primero que nada haremos que las berenjenas pierdan su amargor cortándolas en rodajas de 1/2 cm de grosor y sumergiéndolas en agua con sal.

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Una vez pasada una media horita después de haberlas sumergido, calentaremos un poco de aceite en una sartén y pasaremos las berenjenas como para hacerlas a la plancha.

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IMG_8255Una vez las hayamos hecho todas, las reservamos.

Pelamos entonces la cebolla y la picamos muy fina, a ser posible en picadora eléctrica.

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Ahora, en la misma sartén donde hemos salteado las rodajas de berenjenas, sin lavarla, echaremos más aceite para dorar la cebollla, solo hasta que se nos quede transparente. Cuidado que no se nos queme ni se nos dore demasiado.

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Mientras se nos va haciendo la cebolla, cogeremos un recipiente apto para el horno y con buen fondo e iremos colocando una capa de berenjenas, como si fuesen las placas de pasta de la lasaña pero con las rodajas de berenjenas. Reservamos este y el resto de berenjenas que luego iremos incorporando.

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Ya tendremos la cebolla en su punto, así que ahora incorporaremos los 300 grs. de ternera molida y saltearemos hasta que la carne deje de estar roja. Cuidado de no pasarla mucho porque se puede poner dura y reseca.

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Sobre la carne echaremos la mitad de la salsa de tomate y reservaremos el resto. Removemos y mezclamos bien.  Salpimentamos.

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Una vez conseguido este punto en la mezcla, lo mantendremos a fuego muy suave y lavaremos unas 10 hojas de albahaca y las picaremos lo más finas posible.

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Incorporamos la albahaca picada a la mezcla y removeremos bien.

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Ahora volcaremos la mitad de este relleno sobre la fuente con la capa de berenjenas al fondo que teníamos reservado.

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Una vez hecho esto, colocaremos entonces sobre el relleno otra capa de berenjenas y repetimos operación una altura más. Cuando tengamos la tercera capa de berenjenas dispuesta, echaremos encima la salsa de tomate restante que teníamos reservada, una capa de salsa bechamel y por último una capa de queso para gratinar.

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Precalentaremos el horno a 200º en función gratén y cuando esté listo, introduciremos nuestra espectacular lasaña durante unos 12 minutos o cuando vean que se ha fundido el queso.

Y a disfrutar del otoño, soltanto lastre o comiendo berenjenas, todo vale mientras que lo que hagamos sea lo que queramos hacer.

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2 comentarios en “LASAÑA DE BERENJENAS (Llegó el otoño)

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