ESPUMA DE FRESAS

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Ummm, postre fresco y delicioso. Igual que las grandes pasiones, nos dejará huella y estaremos ansiosos por encontrar buenas fresas en la frutería.

Él suspiraba al verla cada vez que pasaba a su lado. Se sabía atractivo y seguro de sí mismo así que pronto se cansó de las sutiles miradas y se dio paso a la acción. Ella midió los tiempos decentes, los que le marcaba la época, para darle el si a la primera cita. Teatros, cines y cenas a la luz de la velas. Decidieron dejar en medio un verano antes de aceptarse mutuamente ante un altar hasta la eternidad.

Ellos eran el todo cuando estaban juntos, incluso se resistieron algunos años a traer descendencia y es que la pasión no les daba tregua. No eran chispas, a ellos les hervían los cuerpos al verse y solo conseguían aliviarse al encontrarse.

Años más tarde, dos muchachas y dos muchachos en el intervalo de cinco años llenaron la casa de ternura pero también de monotonía. La pasión se transformó en rutina  y en un día a día lleno de obstáculos domésticos.

El fuego se iba apagando y ya apenas quedaban cenizas de recuerdo de lo que fueron juntos, unos años antes, cómplices y mágicos.

Lo que si que fue cierto es que la unidad familiar funcionó siempre, no exenta de los problemas más comunes y corrientes. El fuerte cariño paliaba los egos al llegar la noche y los hacía más fuertes al comenzar el día. Y así uno tras otro, igual que el anterior o distinto, al fin y al cabo, era un día más.

Poco a poco, quizás hasta despacio de tan poco, la casa se fue vaciando de hijos, de hijas, de muebles, de ropa, de ruido y cuarenta años después ella entró en la salita de estar con su bata de paño atada a la cintura, sus rulos rizando canas y sus arrugas. Él la miró, creyéndose aún atractivo e igual de seguro de si mismo, la invitó al cine a la sesión nocturna, la peli era lo de menos. A ella le cosquillearon hasta las mandíbulas de la sonrisa picarona que automáticamente se pintaba en su cara.

Y allí volvieron los dos, al punto exacto de la primera mirada, de las mariposas, de las velas, de las ganas y aquel fue el primer día del resto de su eternidad.

INGREDIENTES:

1 sobre de Gelatina de Fresa en polvo

1/2 kilo de fresas

1 Yogourth natural

VAMOS A PONERLE PASION Y VERÁN QUE RICO QUEDA

Primero que nada haremos la gelatina de fresa siguiendo las instrucciones de la caja.

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En este caso, había que diluir el sobre en agua caliente, posteriormente echarle agua fría y dejar cuajar en la nevera. Lo que si es muy importante es saber que la vamos a utilizar una vez que haya cuajado. Así que si quieren hacer este postre, sepan que hay que tener la gelatina de fresa ya cuajada.

Gelatina de fresa

Gelatina de fresa

Mientras se cuaja la gelatina, iremos lavando bien las fresas, partiéndolas y poniéndolas en el vaso de una batidora eléctrica.

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Incorporaremos el yogourth natural y batiremos hasta que todo esté bien integrado.

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Una vez tengamos cuajada la gelatina, la sacaremos del frigo y la batiremos con varillas a mano, dándole aire. El efecto que toma es como si se rizara.

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Un vez toda la gelatina batida, incorporamos el batido de fresas con yogurth y batiremos todo junto. Esta vez mejor será hacerlo con batidora eléctrica.

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Y ya llevamos la mezcla a vasitos o en un solo bolw y a la nevera unas dos horas, dos horas y media. Y a disfrutarlo, sin azúcar añadido, sin grasa (si cogemos yogurth desnatado) y rico no, riquísimo.

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Un comentario en “ESPUMA DE FRESAS

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