PATÉ O TERRINA DE PUERROS

Aquí va hoy una entrada por puro capricho de mi madre. Ella, hace unos cuantos meses, salió a cenar con unos buenos y grandes y amigos y probó esta receta. Quedó fascinada. Hasta aquí uno puede pensar que todo es positivo: sales a cenar con grandes amigos, lo que pruebas te gusta y suma y sigue porque llegaron a las tantas…. Pero puede ser que todo esto nos lleve a un lado oscuro. Al día siguiente me llamó para contarme con todo lujo de detalles la experiencia, que si el sabor,  que si la sensación, la presentación y si la dejo me dice hasta el precio. Y aquí quería llegar yo -Hija mía, vete una noche porque yo se que tu, eres capaz de sacar la receta y hacerla…. Y claro una es obediente (según la naturaleza del mandado).

Tardé unas cuantas semanas (mi madre me lo seguía recordando a diario, si, si, a diario) pero allí que fuimos una noche. Probé, me encantó, repetí y desde ese momento no hay asadero, fiestita en casa o picoteo en que no la prepare. Triunfa la receta, de paso triunfa la cocinera que nunca viene mal una duchita de autoestima y todos felices, hasta mamá con su característico – ¿No te lo decía yo?.

No se crean, contentar a mi madre no es tarea fácil. Exigente y sincera como pocas, pero con los años tengo mis trucos, no se resiste a mis abrazos, a mis piropos cuando la veo y la aprieto y ahora tengo en mi arsenal esta terrina de puerros…

Así que ayer tocó asadero, tocó hacer la terrina (o el paté, a mi madre le gusta que le diga paté). Queda genial sobre un trozo de buena carne, queda genial untado con pan, queda genial hasta acompañando una tortilla francesa… Y lo más genial de todo es partirlo y compartirlo, rodeada de gente súper divertida con la que pasé el día de ayer. Hacía tiempo que no reía tan seguido, tanta veces y a carcajadas. Gracias chicos, nos hicieron pasar un día precioso y Pablo aún no ha cerrado la boca….

Les dejo la receta, es fácil, es sencilla, es rica, es sana… En fin, no voy a dar la lata como mi madre pero no pierdan las dos semanas que yo perdí sin probarla.

INGREDIENTES:

3 Puerros, solo la parte blanca

200 mml de Leche Evaporada

2 Huevos

1 brick de Nata líquida para cocinar

Sal

Pimienta negra

VAMOS A ELLO

Lavamos bien los puerros y le quitamos las hojas verdes. Cortamos en rodajas y se nos va quedando el puerro en pedacitos.

En una sartén y con muy poca aceite, salteamos los puerros, hasta que queden algo más blandos y procurando que no lleguen a quemarse.

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Una vez salteados, los colocamos en el vaso de una batidora o la turmix y vamos incorporando el resto de ingredientes.

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Echamos la leche evaporada (200 ml, la mitad de una lata normal), el brick de nata (suele ser el tamaño pequeño) y los dos huevos.

Aderezamos ahora con la sal y la pimienta negra, yo por gusto prefiero ponerle más de pimienta que de sal.

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Y a batir hasta que quede todo perfectamente integrado y a penas se vean trocitos de puerro.

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Se nos debe quedar algo así como un líquido amarilloso y algún hilo de puerro se quedará inevitablemente.

Ahora viene el cómo hacerlo. Y será al horno, al baño María. Así que vamos precalentando el horno a 180, calor arriba y abajo y si tiene función de ventilador, NO LA PONDREMOS. Así que disponemos en una fuente para horno que primero vestiremos con papel vegetal para horno y lo forraremos entero. Volcaremos después toda la mezcla y ese recipiente lo meteremos dentro de otro, que este segundo sea más grande que en el que hemos volcado la mezcla.

Ese segundo lo llenaremos de agua hasta la mitad y meteremos el primero dentro. Cuidado que no le caiga agua al recipiente que lleva la mezcla.

Y al horno, durante 40/45 minutos, en la misma temperatura que hemos calentado el horno, 180, calor arriba y abajo. El punto nos lo dará el cuchillo que meteremos en el centro y debe de salir limpio. Yo normalmente realizo esta operación, pasados los 35 minutos y ya voy mirando cada 5 minutos.

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¿Ven la marquita del cuchillo???

Ahora debemos dejar que se temple a temperatura ambiente, dentro del otro recipiente con agua incluso. Pasados 1 hora más o menos, ya sacaremos y desmoldaremos con cuidado, dándole la vuelta cual tortilla.

Se puede comer templado, caliente e incluso frío de nevera. De todas las maneras está rico, quizás lo que varíe sea la textura, más firme frío y más suave tibio o caliente. A disfrutarlo y a reírse mucho que es la mejor terapia, te pase lo que te pase….

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FIDEOS AL WOK (o como hacer una pausa)

Tengo la sensación de que voy en moto a todas partes. Lo mejor es que no tengo moto y ni siquiera tengo carnet que me licite y me lleve un día hasta la aventura de comprarme una… Desde que me levanto hasta que me acuesto no hago más que correr, la mayoría de las veces hasta por la propia inercia, no hay necesidad de correr pero allá que sigo yo a 120 ó 150 según de donde venga. Si me pillas en el súper, mejor échate a un lado, te aseguro que no será nada personal pero esto si que te lo garantizo, fijo que te atropello y te llevo por delante. Ya en la ofi bendigo a diario a las santas compañeras y compañeros con los que comparto techo, se que el aprecio es mutuo y en algunos casos es más que eso…. Lo que les debo de inspirar es mucha piedad. Muchas veces sin tiempo ni a responderles sus preguntas, directamente ellos lo que escuchan es el tubo de escape mientras me alejo, vete tu a saber a donde ni con que intención. Así lo mismo mientras pongo la secadora, hablo con mi madre, con mi hermana Patri, con mi hermana Ana, con mi tía Mapino, con mi hija Sara, con mi amiga Arantxa, con mi amiga Ana, con mi amiga Luzma, con mi amiga Laura….. Puedo seguir y llenar el post. Eso sí me alegro de tenerlas, de hablarles y de escucharlas, si es posible a diario, porque me inspiran y cargan de gasofa!!!. Y seguimos corriendo. No se crean, poco a poco he ido adquiriendo, sin intervención divina, el don de la ubicuidad, lo mismo puedo estar en el Sebadal por la mañana, el mediodía en Guanarteme, que la tarde en La Minilla, que la media tarde/noche en Tamaraceite y aún me queda esa cena pendiente en Vegueta con esa amiga/s a las que siempre echo de menos…. En medio queda, trabajar, esperar por mis hijos, darles la merienda, organizar y apoyar tareas y repaso, recoger o llevar a entrenamientos en tres diferentes disciplinas deportivas, la catequesis del pequeño, la visita a mi abuela, la cena de esa noche y prever el almuerzo del día siguiente. Así. Tal cual les detallo. A diario…. Pero saben que creo mucho en las señales y se me encendió una en rojo que además parpadeaba. Un dolor de espalda me dejó la noche en vela, ahora conozco cada surco que el pintor dejó en el techo de mi alcoba.

Cuando por fin amaneció llamé a mi cuñado Fernando, lógica secuencia porque mi cuñi es fisioterapeuta pero antes que eso y sobre todas las cosas es la persona más pausada y equilibrada que hasta ahora he conocido. Cuando lo llamas parece que estás hablando con alguien que acabara de despertarse… De hecho mi saludo siempre es el mismo, – Fer, te pillé durmiendo?. Buscó un hueco en el que atenderme en su clínica y como no, llegué corriendo. Abrió la puerta y me esperaban él y su eterna sonrisa contagiosa. El olor, el color, la suavidad de su tono de voz, la pausa en la mirada directa a los ojos y atento a cada palabra que salía de mi boca. Escuchando de verdad y dando toda importancia a todo lo que le decía…. El diagnóstico lo más previsible, creo que tengo algo así como unos nudos en la espalda y aún me quedan sesiones para arreglarme. Siento que esta moto se ha dado algunos cuantos, no pocos,  golpes y ya estaba pidiendo un repasito, no solo de chapa y pintura.

Entrar allí me llenó de paz, una paz que hacía tiempo no sentía. La paz que sale del sosiego, la pausa merecida, el descanso de la “guerrera”. Hasta me sentí bien apagando el móvil  sin remordimientos, ni malos pensamientos atravesados que atacan mucho a las madres como…y si le pasa algo a los niños????. Se los cuento porque suelo compartir con mis amigas carriles de autopista, todas vamos a más de 100 y es muy importante no pasarse del lo que marca el disco. ¿A dónde iremos a parar????? No lo sé pero seguro que llegamos  antes de tiempo.

Si les apetece, porque merecerlo seguro que lo merecen, háganse una pausa en Clínica Padma. Al final del post le dejo la tarjeta y no porque sea mi cuñado sino porque estoy segura que arregla el cuerpo pero llega hasta el alma.

Así que para casa me vine y me dije, hoy cenita sana, relajada, sin pretensiones, sencilla, sabrosa….. Y salieron estos fideos, hechos al wok, cargados de bienestar,  de la paciencia que requieren las cosas buenas y sobre todo, sin quejarme un segundo de la espalda.

Fer, eres un crack.

Y ahora  a por los fideos que los estómagos también hay que cuidarlos…

INGREDIENTES, como para dos.

Yo los hice en un wok, pero un caldero chato también vale.

Aceite de oliva

1 Zanahoria cortada en tiras

1 Puerro, también en tiras

1 Filete gordito de entrecot (puedes ponerle pollo, gambas, tofo o lo que prefieras. Yo puse entrecot porque era lo que estaba en el frigo)

1 Huevo

1 Media Cebolla

250 grs de Fideos (Noodles)

Salsa de soja (al gusto, pero sin pasarse que es muy salada)

1/2 cucharadita de curry en polvo

1/2 cucharadita de jengibre en polvo

1 cucharadita de Miel

Pimienta negra

Ponemos a calentar en el fondo del wok, solo que tape el fondo, aceite de oliva. Cuando esté bien caliente sin que llegue a humear, ponemos el ingrediente proteico (según el gusto o la disposición, ya saben, carne, pollo, tofo, pescado, marisco) y lo salteamos. En mi caso con la carne, la corté en tiras. Si es pollo haremos lo mismo o si es pescado y ya si se trata del tofo en cuadritos y si son gambas se ponen enteras pero que estén peladas.

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Mi wok

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El entrecot ya trozeado

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Salteamos

Mientras salteamos la carne, pondremos en un caldero agua a templar. Solo que tome un poco de temperatura hasta que esté tibia. Una vez tibia, apartamos el fuego y metemos dentro los noodles a que se hidraten. Los mantearemos en agua tibia durante cinco minutos.

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Esta es la marca que utilicé.

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Templando el agua, donde después hidrataremos los noodles.

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Una vez salteada la carne, retiramos del wok y reservamos. En el mismo wok, con la misma cantidad de aceite, verteremos un huevo batido y lo removemos como si quisiéramos hacer unos huevos revueltos.

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No se asusten con el color, es por los restos del salteado de la carne.

Una vez tengamos los huevos, empezamos a añadir la verdura:

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La cebolla

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Las zanahorias

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El puerro (pero cortado en tiritas)

Las vamos echando encima del huevo, dentro del wok. Rociamos todo con un chorlito de salsa de soja y vamos moviendo los elementos con la intención de que salteen por igual. En truco es dejarlos al dente, no se trata de pocha y casi ni siquiera que tomen demasiado color. Aprovechamos y ponemos los noodles a escurrir para añadirlos seguidamente.

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Echamos la verdura sobre el huevo…

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Rociamos con un chorrito de salsa de soja

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Vertemos los noodles (ya escurridos)

Y llega el momento de echar las especias: curry y jengibre. y acto seguido la cucharadita de miel.

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Vertemos la carne que teníamos reservada, volvemos a rociar con otro chorrito de salsa de soja, movemos y mezclamos bien y ya están listos!!!! A comer antes de que se enfríen y a cuidar, sobre todo aquello, cuidar lo que no se ve.

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Y ahora les dejo detallitos de la Clínica Padma (la de mi cuñi Fer… Por si se animan para que lo tengan fácil!!!!)

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Esta es la luz que te recibe…. Una pena que no les pueda trasladar otras sensaciones pero si les garantizo que todas súper positivas!!!

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Normalmente no te hacen esperar, pero apetece hacerlo… Mientras tanto un té. Ummmm

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Y ya no los lío más… 100% recomendable.

QUICHE DE TOMATES SALTEADOS Y ALBAHACA

Mucho tiempo ha pasado y muchas han sido las circunstancias que me alejaron del teclado, de la pantalla, de la cámara de fotos y hasta de los fogones y el horno….. Pero aquí estoy otra vez con nuevas recetas, con imágenes que traspasan a la vista y llegas a olerlas a través del papel y si cierras los ojos y le pones un poco de ganas incluso a saborearlas.

Fueran las circunstancias que fueran lo cierto es que aquí estoy, que esta mañana salió el sol y después cayó una lluvia delicada, que mi chico busca mis labios cada mañana para darme los buenos días, que mi hija adolescente sigue recordándome a mi misma a su edad y esos recuerdos son preciosos y me hacen sentirme orgullosa de tener una niña de 13 que sonríe y me quiere y que está aprendiendo a quererse a ella misma. Que mi mediano y mi peque andan entre sus deportes, sus amigos, sus aficiones y sus tecnologías pero encuentran hueco para decirme te quiero mami, buenas noches mami, me ayudas mami, que rico mami, que guapa mami, mira que eres bruja mami….. Que mis padres siguen aquí, siempre al lado, nunca en medio y a veces creo verles en pole position esperando que alguna de mis maravillosas hermanas los necesiten o yo misma para llegar primeros. Que mis amigas son unas tías estupendas a las que quiero y necesito y con las que puedo ser yo misma. Que este calor nos ha traído unas puestas de sol extraordinarias, que hemos disfrutado de playa hasta octubre y que el recuerdo de quien nos dejó empieza a ser  dulce…. Duele, claro que duele. Creo además que me dolerá toda la vida pero como quiera que  sea hoy me ha dejado reconciliarme y se que ha tenido todo que ver con que esté aquí, tras la pantalla adelantando esta receta que preparé para su despedida…..

INGREDIENTES:

1 base de masa Brisa

6 Tomates rojitos (los mejores sin duda los de La Aldea… pero si no luchamos por una carretera en condiciones mucho me temo que no podremos saborear los mejores tomates de las Islas Canarias)

2 dientes de Ajo

Aceite de Oliva

150 grs. Queso rallado (mozarella, gouda, edam) Los tres, uno de los tres o el que más nos guste….

1 ramillete de Albahaca fresca

150 mml de nata para cocinar

sal y pimienta negra

Los quichés no tienen ningún secreto, menos aún si la masa la compras fresca en el supermercado pero si que es verdad que nos dan la oportunidad de ser creativos, su relleno puede ser tan ilimitado como la imaginación del que los cocine, tan agradecidos como para poner en valor las sobras de otros días o como cajón desastre de todo aquello que tenemos en la despensa o en el frigo y no sabemos que hacer con ello….

Este tenía que ser especial, tenía que ser diferente, con color y muuuuuucho sabor. Tenía que dejar un buen recuerdo pero sobre todo, ganas de más, de repetir y de que nunca cayera pesado. Así era ella, llena de alegría, de amor por y para todos. Te dejaba siempre con ganas de más ratitos, de más copas de vino, de más risas y muchísimos te quieros llenos de verdad.

Así que vayan desenrollando la masa, que siempre suele ser redonda y si no le daremos esa forma a rodillo y con paciencia. Yo compro la masa Brisa en Mercadona pero la de La Cocinera también sale estupenda. Con las congeladas no me llevo tan bien, tenemos nuestros más y nuestros menos así que para que perder el tiempo…. la Cocinera la tienes en casi todos los supermercados y la de Mercadona no tiene pérdida.

Antes que nada, encendemos el horno para que se vaya calentando. Temperatura 200º calor arriba y abajo.

Colocamos ahora los 150 mml de nata para cocinar con un par de hojitas del manojo de la albahaca fresca para emulsionarla y que la nata tome sabor. El resto de la albahaca la reservamos. Esto que suena un poco raro, simplemente es mantener la nata a fuego muy bajo (2) con las hojas de albahaca dentro y si nos gusta el sabor de la pimienta mucho mucho (como a mí) podemos moler un poco y que emulsione también. Lo dejamos así mientras seguimos con el resto…..

Vamos lavando los tomates y cortándolos en cuadritos. Reservamos.

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Pelamos y picamos los dientes de ajo en pedacitos pequeños y los salteamos en aceite de oliva. No hay que poner exceso de aceite lo justo para saltear los dientes de ajo….

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Una vez los ajos tomen cierto color, sin que se quemen, añadimos los tomates cortados y los salteamos también. No mucho tiempo con unos 3 minutos será más que suficiente. Picamos el resto de hojas de albahaca y añadimos. Mezclamos bien y retiramos del fuego.

Justo en ese momento incorporamos la nata y mezclamos muy bien. Reservamos.

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Ahora colocamos la masa con un papel vegetal para horno incluido en una fuente redonda para el horno y pinchamos la masa ligeramente con un tenedor.

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Colocamos ahora el relleno dentro de la masa y cubrimos con el queso rallado toda la superficie y al horno, unos 12 minutos o hasta que veamos que los bordes cogen cierto color dorado y que el queso está completamente fundido.

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Y a disfrutarla…. Como ha de hacerse con todo en esta vida.

TARTA-TORTILLA DE BRÉCOL (y otras cosas muyyyyy románticas)

Repetiremos esto como un mantra…. Hay que comer brécol o brócoli (como prefieran llamarlo). Está de llenito de cosas beneficiosas para nuestro cuerpo. Entiendo que no es la verdura más sabrosa ni la más apetitosa, no entra por los ojos ni siquiera en su textura pero es un ejército de soldaditos buenos para nuestro organismo, así que solo nos queda disfrazarlo un poco. Y a eso vamos…..

Después de un viernes mágico gracias al Bridal&Friends y su pasarela de novias, ceremonia y comuniones que forma parte de Moda Cálida organizada por el Cabildo de Gran Canaria, me quede flotando en una nube de las de chuches, dulce y deliciosa. Gracias al trabajo y al esfuerzo de otro ejército que se arma año tras año de cositas buenas (como el brécol). Araceli, María Navalón, Antonio Vidal-Abarca, Juan Domínguez, entre otros y muchos, lograron que llegara a casa con ganas de casarme de nuevo. He de decir que mi chico se asustó (un poco) al principio con mi propuesta. -Quiero casarme otra vez, le dije. No obtuve respuesta, una sonrisa de medio lado me dio la pista de lo descabellado de mi idea, bien por si se trataba de un amante furtivo que había permanecido a la sombra hasta ese momento o bien porque él todo esto lo considera un rollo patatero…. Me respondo yo misma y le digo, tranquilo no hay nadie más….. sigo enamorada de ti hasta las trancas, solo que me di un paseito por el Bridal&Friends.

Diseños llenos de encanto y romanticismo del de verdad, del que ves el vestido y piensas así me casaría otra vez. Llegar al altar llena de sueños de los que pueden cumplirse. Allí estaba yo, en una sala del Museo Néstor observando cada detalle de los diseños de mi amiga Elena Rubio y deseando ponerme uno de aquello vestidos y que mi chico estuviera allí, a diez pasos de mi, con su sonrisa que me trastorna y sus ojos enseñándome el cuento feliz en el que me hace vivir cada día. Gracias Elena por regalarme este ratito, este pensamiento fugaz. Salí flotando, soñando despierta. Y vibré también cuando presentó la colección de invitadas junto con su hija, Cristina Aragón, cortes, colores, volantes, complementos llenos de mimo y con la justa medida que deberían tener todos los complementos: gana el resto y nada pierde importancia. Pero sin duda el broche, el momento más emocionante de la noche, el saludo de ambas,  hija y mamá de la mano. Lloré al verlas y como si de un partido de fútbol de tratara solté un bravo ruidoso y ronco de los que salen de adentro porque era imposible rendirse ante tanto buen gusto y talento. Pero aquí no se acababa nada, el todo solo acababa de empezar…..

Entramos al Bridal&Friends, nos invitaron a una Heineken (hasta la botella era estilosa) en el sitio más romántico que he estado en toda en mi vida, ni las góndolas de Venecia ni el ático de la Torre Eiffel. Allí estaba aquel pequeño rincón en el Parque Doramas, en Las Palmas de Gran Canaria lleno de puestitos con mimo y mejor gusto. Mis ojos no sabían hacia donde mirar, The Federicas que hacen con un puñado de fresas y una pesa vintage, el rincón más tierno del planeta. Mágico. Y sin varita. Trabajo, buen gusto y muchas ganas de hacerlo bien. Y es que a veces en lo más sencillo está todo aquello que más aprecian nuestro sentidos. Antonio y sus Reflejos Digitales, debe tener un tercer ojo escondido en alguna parte y no sólo en su cámara…. Capta lo que no ves y cuando te lo enseña, se queda en tu memoria para siempre. Love Wallis y como saber que nos gusta a todas, que nos pondríamos todas, que nos queda bien a todas. Ver así juntitas todas aquellas cosas que estás deseando tener y que te lo pongan al alcance de tu mano. Y seguía sumando magia. Entre tanto me llegaban olores de lo más insinuantes…. Allí detrás de mi estaba la Allendeta, la fabulosa iniciativa del restaurante Allende de ponerle ruedas a sus exquisiteces…. Su tataki de atún, sus empanadillas tentadoras de las que es imposible no comerte al menos dos. La gula se vuelve penitencia y aprovechándome de mi auto complacencia me acerqué hasta las botellitas del Aceite de Oliva Las Tirajanas Rural que ya había tenido la suerte de probar gracias a Araceli… Me hubiese llevado una caja, tal cual como si me estuviera llevando la caja de leche semanal para casa. Cuidado de tan deliciosa es adictiva. Jappy Shop, Joyería Sancy, Sia, Decotextil, Audiovisuales Canarias  y no se cuantas cosas más… todas en la justa medida. Nada fue un exceso, en cambio todo fue suficiente para hacernos soñar, solo sueños bonitos. Gracias a todos los que lo hicieron posible porque desde luego, no debe de ser fácil.

Ahora ya me entienden o al menos espero que mi chico lea pronto este post y que le haya contagiado las ganas de casarnos de nuevo….

Y vamos con el brécol que se que se nos resiste pero no voy a dar tregua…

INGREDIENTES:

1 Brécol medianito

1 puñado de Anacardos

1 diente de Ajo

2 Zanahorias

1 Puerro

1 vaso (de los de agua) de Leche Evaporada

2 Huevos

10 mml de salsa de Soja

1 puntita de cuchara de postre de Jengibre

Sal gorda

Aceite de Oliva

Primero que nada separamos el brécol en ramilletes (seguro que si los ramilletes los hiciera The Federicas los comprarían a diario). Lo lavamos bien con cuidado de que no se rompan demasiado.

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Ponemos agua a hervir en un caldero alto junto con un puñado de sal gorda y cuando rompa el hervor, pondremos (de nuevo con mimo) los ramilletes de brécol, sólo durante 7 minutos. Queremos que queden algo al dente.

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Mientras se cuece el brécol, vamos cortando el ajo en láminas y lo salteamos en una sartén con el fondo de aceite de oliva. Cuidado que no se queme. IMG_3174

Mientras tanto también, cortamos las zanahorias y el puerro en bastoncitos y con ayuda de un mortero machacamos por encima (no lo dejamos polvo) los anacardos.

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Incorporamos a la sartén con el ajo los anacardos y salteamos un poco.

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Haremos lo mismo con las zanahorias primero y después con el puerro. Salteamos unos minutos, pocos, ya dije que lo ideal es dejarlas al dente.

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Y como ya se habrá guisado el brécol, lo escurriremos y lo incorporaremos a la sartén con el resto.

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Daremos una vueltita para que se mezclen bien todos los ingredientes y pondremos el toque de salda de soja y de jengibre…. Pasamos todo a una fuente (mejor si es redonda por eso de darle el efecto tortilla) y vamos encendiendo el horno para precalentarlo a 180º calor arriba y abajo.

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Ahora batiremos los huevos, procurando batir primero las claras y cuando hayan hecho algo de espuma, le añadiremos las yemas, así se nos queda más esponjoso a la hora de cocinarlo. Bañamos la mezcla con los huevos ya batidos.IMG_3191

Y ya por último, vertemos sobre toda la mezcla el vaso de leche evaporada. Movemos bien la fuente para que todo se reparta de manera uniforme y al horno, unos 12 minutos, hasta que veamos que el líquido haya cuajado y listo para servir y listo también para comerlo. Les aseguro que está delicioso, lleno de contrastes y sabores que al unirlos, ganan.

Y aquí les dejo una pequeña secuencia del Bridal&Friends, desando que se repita, no se si pronto no se si el año que viene pero de lo que si que estoy segura es que no dejaré de acudir y de pedirle a mi chico que se vuelva a casar conmigo….

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UNA FIESTA DE VERDURAS

Y es que esa fue precisamente la expresión que usaron mis hijos cuando vieron tanto color en la mesa. Otra cosa fue lo que se atrevieron a probar, con la boca muyyyy chiquitita,  el calabacín y poco más. Y es que platos como éste me han llevado a castigar a mis musas al rincón de NO pensar. 2015 me trajo alguna dosis de valentía y con la boca más pequeñita aún que la de mis hijos, acepté la invitación de Wendy y de mi compañero Rafa Falcón y me aventuré a entrenar para correr la #Transgrancanaria2015. De ahí las musas castigadas y una dieta para la puesta a punto.

La primera satisfacción me la llevé de mi amiga Rosi,  me dio el si desde que le planteé que me acompañara en esta “locura”. 17 km desde Arteara hasta Expomeloneras en Maspalomas eran palabras tan grandes como la sonrisa de mi amiga.  Ella me lo puso fácil. Ya tenía el reto y la compañía. A partir de ahí solo me quedaba tomármelo en serio. Plan de entrenamiento express, quedaba a penas un mes. Y volví a tirar de agenda y recordé una de las siempre gratas conversaciones con mi amiga Alicia y la recomendación que me había dado de un preparador. Hasta ese momento solo tenía su nombre en mi agenda. Manu. Seguían las ganas así que al día siguiente marqué su número. Una voz alegre y positiva me dice PUEDES HACERLO Y TE VOY A AYUDAR. Yo ya estaba en plan protagonista del anuncio Aquarius….. Me venía arriba. Bien es verdad que mi tendencia siempre ha sido creerme lo malo y desechar lo bueno, entendiendo que esto último siempre viene de cumplidos… Pero las cosas estaban empezando a cambiar. Vaya que si estaban cambiando.

Primera sesión con Manu y salgo  flotando. Unos ejercicios básicos para empezar y carreritas cortas. Posturas, técnica, motivación, tiempos, pulsaciones, fatiga….. sin perder la sonrisa y con los bolsillos llenitos de ilusión. Empecé a hacerme adicta a entrenar, a salir con Rosi cada día por el barrio y a afanarnos juntas en conseguir más y mejor.

Bien es verdad que algunas veces tuvimos que oír carcajadas a nuestra costa, aconsejándonos que nos retiráramos que era una prueba muy dura para nosotras que partíamos no de cero, sino de la izquierda del cero. Pero una ayudó a la otra, Rafa y un grupito de whtassapp nos decían lo contrario…. y Manu que seguía diciendo: LO VAS A HACER.  y es que como dice mi abuela,  nada como que te valore un experto…..

Y llegó el día D en la hora H. La noche previa no duermes un carajo. Los miedos hacen ruido en la almohada, se anunciaba calima para el día siguiente, nos pertrechamos hasta de aerosoles en el minúscula mochila que se utiliza para la prueba. 5:30 a.m y sin dar una cabezada. Ducha, crema protectora solar, desayuno plátano, café y cereales. Camiseta, mallas, perneras, calcetines y llega el momento cumbre para mí, calzarte las zapatillas y en el silencio de la madrugada oír el ruido que desprenden los cordones al atarlos…. Pura adrenalina. Preparada y lista a las 6:30 a.m y Rosi ya me esperaba con su sonrisa en el portal de casa…..Ya no hay marcha atrás, nos dijimos la una a la otra, ni para el impulso. Una mezcla de nervios, de tensión y de ilusión se adueñan de todos nuestros sentidos. Nuestros cuerpos saben que van a vivir una nueva experiencia.

Nos colocamos tímidas en la salida, las piernas temblaban por el sendero llenito de piedras, moviéndose al son de cientos de pisadas. Y empezamos llenas de ganas porque sabíamos desde el principio que físicamente no éramos tan potentes como el resto por eso pusimos alma y corazón. A los 20 minutos empiezas a sentir que los muslos se cargan subiendo,  pero más arriba de la cima estaban nuestro ánimos. Ya no pensábamos en la meta, solo en conseguirlo, cuando fuera y como fuera. Coroné la cima y el oxígeno empezó a abandonarme, no respiraba, jadeaba y allí estaba Rosi, a 2 metros de mí, por delante,  diciéndome -Estoy aquí y sigo a tu lado, bajamos ritmo hasta que recuperes…. Poco después ya estábamos disfrutando del paisaje, de la compañía de otros corredores, trotando a la par, o por detrás o por delante. Nuestro Paco siempre cerca, otro fiel compañero que junto con Rafa, creyó en nosotras y cual faro no nos perdía de vista. Comienza la bajada y te olvidas de tu cuerpo, desde los tobillos hasta la frente. Corres con la cabeza y te empuja la inercia. A veces a más ritmo, a veces avituallabas, pero nunca decayeron el ánimo ni las ganas. No tengo recuerdo de que fuera duro ni difícil, no recuerdo las piedras que hicieron daño en muchos de los músculos de mi cuerpo. No recuerdo la sensación de fatiga ni la sed apremiante y constante….. Recuerdo la llegada a meta entre lágrimas, a mi chico con mis niños y pancarta en ristre, orgullosos de mí y de haberlo conseguido. De Rosi y de su familia al pie de cañón mientras todos vitoreaban campeonas. Recuerdo los aplausos, recuerdo a los que apoyan durante la carrera. Llegamos, lo conseguimos y nada en esta vida me había dado tanta AUTOESTIMA. Lo recomiendo, aunque solo sea una vez en la vida. Se aprende y se queda el recuerdo en ti y sabes que será para siempre. La palabra gracias se hace escasa para Wendy y para toda la organización de esa gran carrera que es la Transgrancaria, se nota desde que te inscribes que todo forma parte de una sincronía perfecta, melódica y acompasada obtenida seguro con mucho esfuerzo y mayor trabajo del que se hace con ganas. Rafa porque como bien dice siempre, las cosas se viven desde dentro, todo lo que te cuente ni se acerca. A Manu por pautar cada paso que me enseñó a dar…. Y logró que no me cayera, sobre todo de espíritu. A Rosi porque si ya teníamos buena sintonía esto solo vino a reforzarla. Es una amiga MAYÚSCULA. Y a las verduras porque si sigo podría llenar tres post más…. y después de tanto tiempo, no quiero aburrirles.

INGREDIENTES:

Verduras variadas. Para mí, las que cociné:

Calabacín grandito

1 Pimiento Rojo

1 Pimiento Verde

2 Zanahorias

1 Puerro

1 Berenjena

2 Tomates rojos y carnosos

1 Cebolla

unas hojas de Albahaca

1 diente de Ajo

Aceite de oliva virgen

Esta a simple vista, debería ser una receta sin mayor complicación pero a mi me sucedía que ponía las verduras al horno, tardaban en guisarse y si me pasaba un puntito, podía llegar a quemarlas.

Encontré el punto exacto y el secreto y eso es lo que pretendo contarles….

Voy lavando y cortando las verduras de una en una. Empezamos por los pimientos. Los corto en trozos granitos, así como abiertos en canal, retirándoles el nervio y los coloco en un plato y al microondas 2 minutos, porque el pimiento es algo más duro que el resto. IMG_2842

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Los saco del micro, dejo que se enfríen unos minutos y los voy colocando sobre una besuguera para el horno.

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Y a por la siguiente, las zanahorias, repito la operación pero esta vez las corto en bastoncillos, coloco en un plato y de nuevo al micro, también  2 minutos porque también es algo dura. Saco del micro espero unos minutos y las coloco también en la besuquear, intentando colocarlas una al lado de la otra sin que se pisen demasiado.

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Repito operación con el turno de verduras más blandas, los calabacines y la berenjena, esta vez las corto en rodajas y en lascas. Solo les doy calor previo durante un minuto en el microondas, saco y coloco junto a lo demás en la besuguera.

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Ya va tomando color de fiesta…. Ahora le toca el turno a los tomates a los que le quito un poco el corazón del principio dejando un pequeño hueco, les doy un golpe de calor de dos minutos en el micro no por duros si no por grandes. Saco del micro y coloco al lado del resto.

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Y me quedan la cebolla y el puerro que parto en tiritas y que previamente no les doy calor si no que las coloco junto con las demás en la besuguera porque con el calor del horno será suficiente para que queden ricas….Eso sí, ya podemos ir precalentando el horno a 180º calor arriba y abajo.

Ya con toda la verdura dispuesta en la besuguera, vamos preparando el aliño que consiste en:

150 mml de aceite de oliva virgen

Unas hijas frescas de albahaca

1 diente de ajo sin el centro (se lo retiramos)

Juntamos todo en el vaso de la batidora y a batir.

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Con un pincel de cocina pintamos con el aliño toda la verdura y somos generosos que se quede bien pintadita.

Al horno unos 20 minutos con la misma temperatura y función y listas para comer. Acompañan con todo, carne, pescado, pollo. Sano y sabroso. Apetitosas con ese aliño y en ese punto que al morder mantiene crujiente pero no crudo. Exquisitas.

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CHAMPIÑONES EN CREMA

Soy de las que opinan que hay tantas historias en este mundo como personas lo habitan. Cada una de esas historias es única, diferente y exclusiva. Así al paso, me voy tropezando a veces queriendo conocerlas, otras evitándolas y consiguiéndolo y unas cuantas sin el mismo éxito. Dado que no escondo mi afán por narrarlas, siempre desde un punto de vista muy personal, lo que no quiere decir que sean tal y como se las cuento pero de lo que cabe duda alguna es que si que las siento. Por eso muchas veces, me gustaría pasar de puntillas con mi yo más físico y que determinados aspectos de la vida de los demás, no me afectaran. Pero sale el otro yo, el que realmente me gobierna y me voy cada noche a la cama pensando qué habrá sido de aquel señor que estaba haciendo la compra en el super con su hijo y con calculadora en mano, le explicaba que no alcanzaba para un paquete de galletas. O si se encontrará mejor aquel muchacho que tosía como un cajón flamenco o de aquella vieja amiga que un buen día me invitó a comer para explicarme que tenía dos amantes. Si, dos. No un amante, dos. Daba a su matrimonio el mismo valor que un cero delante de una coma. Me detalló, siempre con una enorme sonrisa, cada sensación compartida con sendos muchachos a los que yo no tenía el gusto de conocer (y que así siga siendo). El placer de lo prohibido, la adrenalina que generaba su cerebro a borbotones cuando a mitad de la noche sonaba un mensaje, la falta de oxigenación antes de encontrarse con uno u otro. Las horas previas, la elección de la ropa y del peinado…. Ella se lo pasaba pipa, ellos me imagino que también.

Salí arrastrando los pies de aquel restaurante, lejos de haber conseguido colocarlos en punta y marcarme un Cascanueces entre las mesas y dejarla allí, con su boca carmín, sintiéndose la mujer más sexy del planeta por coleccionar amantes. La escuché, la felicité por el papelón en el que interpretaba a la compañera de su chico enamorada y le deseé suerte. No fui tan valiente para recriminarle lo que por la noche dio vueltas en mi cabeza y es que así es una, me viene la elocuencia y la lucidez cuando me apoyo sobre la almohada. El marido en cuestión tiene el mismo derecho que ella a ser feliz. Debería ser el primero en saberlo y de alguna manera entregarle la llave que lo libere de una prisión en la que no sabe que está metido. En fin, no soy yo quien para juzgar a nadie pero este mundo, sus historias y su gente, no dejan de sorprenderme.  Así que ese día a parte de llevarme una historia que nunca me hubiera gustado conocer, le pedí al Jefe de Cocina la receta de la crema de champiñones con la que nos había coronado un arroz pilaf. Escandalosamente sabrosa!!!!. Si es que las cosas pasan por algo…. Ella era doblemente infiel, yo me sentí mal por conocerlo porque solo me dio por pensar en quien sustenta la doble cornamenta,  pero hoy, ustedes y yo tenemos nueva recet de las fáciles y ricas. Como de verdad deberían ser todas las historias, porque esta vida, se va a vivir una sola vez.

INGREDIENTES:

Champiñones naturales, mejor si ya están laminados. Yo calculo una bandeja para dos personas.

1 cebolla mediana

1 brick de nata para cocinar de unos 200 mml

Unos buenos chorritos de salsa Worcestshire (salsa Perrins)

Aceite de Oliva

Pimienta negra recién molida

MANOS A LA OBRA:

Lavamos muy pero que muy bien los champiñones, que suelten toda la tierra que suelen traer. Mientras lavamos y escurren, picamos muy fina la cebolla. Si tenemos picador eléctrica genial, si no a cuchillo que bastante entretenido que es o como diría mi hermana la peque, trabajamos la psicomotricidad fina.

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Una vez partidita la cebolla, reservamos y en una sartén con buen diámetro, llenamos el fondo con aceite de oliva. No demasiada aceite, solo que cubra el fondo de la sartén y lo ponemos a calentar. IMG_0396

Cuando esté caliente el aceite, vertemos la cebolla picada y la dejamos pochar. Que quede transparente sin que se queme.

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Una vez tengamos el punto de la cebolla, añadimos los champiñones y salteamos unos 5 minutos, dando vueltas a fuego medio. Cuando los champiñones empiecen a reblandecerse, verteremos sobre estos la nata líquida y removemos, mezclando bien todos los ingredientes.

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Y ya por último vamos echando a chorritos y mezclando, la salsa Perrins, hasta que nuestra mezcla adquiera un tono marroncito. Podemos ir probando también poco a poco. Para finalizar y una vez tengamos el punto de color y sabor le damos un toquito de pimienta negra recién molida y listo para usarlo, bien sobre un buen arroz blanco, tipo pilaf, jazmín o el que queramos. Acompañando a cualquier carne o pollo también sentará estupendamente. A mí, como más me gusta es sobre el arroz. Y si ya queremos rizar el rizo y darle un punto de sofisticación, le rallamos una trufa negra por encima y se quedará como para no compartirlo más que con uno mismo. Exquisito.

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SALTEADO DE POLLO Y VERDURAS EN WOK

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Este año decidí partir mis vacaciones en dos. Una parte de ellas terminaron el viernes. En el barco que nos trajo de vuelta a casa me venía diciendo una y otra vez todo eso que todos ya sabemos pero que la verdad yo soy bastante torpe a la hora de ponerlo en práctica: todo tiene su lado positivo, esto se acaba pero me queda otra parte, ya tenía ganitas de cocinar y de actualizar el blog que me he vuelto bastante gandulilla, voy a volver a saborear el café de mi vieja cafetera por las mañanas, mi almohada me estará esperando para apoyarle mi cabeza y consolarnos, echo de menos a mi madre, a mi padre, a mis hermanas, a mi abuela, todavía quedan las últimas rebajas en Zara, podré llegar al trabajo sin atascos, podré compartir con mis compañeros nuevos desayunos, iré a mi super, a mi carnicero, a mi pescadería, mi cama sin muelles que se claven sin piedad en mi costado (dependiendo del lado en que me acostara), recuperaré la cobertura total de mi móvil y el 3G……Al carajo. Así mismo, eso digo: al carajo!!! Todo esto es positivo pero es que después de llegar de Fuerteventura de pasar los días en las mejores playas del mundo, con mis hijos, con mi chico, sin horarios, cierto que sin cobertura pero les prometo que en ningún momento eso me sacó de mis casillas, comiendo lapas y viejas que un día pensé que de tremendo emboste me iba a dar una trombosis, cogiendo un moreno de piel que dicen mis amigas que jamás había lucido, sin que sonaran impertinentes despertadores que te arruinaran el día desde por la mañana, rodeada de amigas y amigos, de los hijos e hijas de los amigos y amigas, pasándolo y siento la expresión, cojonudamente bien….. No sé, no me sale eso de ser positiva…. Pero aún así lo intento y antes de comenzar la dieta para bajar (no quiero ni pesarme) los ? kilos que han venido de vuelta, preparo este pollo, cierro los ojos y espero con ansias la segunda parte…. Bueno eso y ganarme la lotería.

INGREDIENTES:

300 grs de pechuga de pollo que después cortaremos en trozos.

1 Calabacín mediano

1 Puerro grandito (en caso de no tenerlo se puede hacer con cebolla pero yo prefiero puerro)

1 Zanahoria grandita también

Unas semillas de sésamo

Dos cucharas sopera de una buena miel

Un chorro de salsa de soja

Aceite de Oliva Virgen

Empezamos cortando el puerro en juliana (tiritas) y en el fondo del wok ponemos un chorro de aceite de oliva virgen. No pondremos demasiado aceite porque no queremos freír, la intención es dejar las verduras al dente y así que queden crujientes al morderlas (crashhh).

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Salteamos el puerro cuando el aceite esté caliente, no más de dos minutos. Sacamos del wok y reservamos. Con el wok todavía sobre el fuego, saltearemos ahora la zanahoria, también cortada en bastoncillos y en este caso, al ser más dura saltearemos unos 4 ó 5 minutos.

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Sacaremos y reservaremos junto con el puerro. Y ahora toca el turno del calabacín, también con el wok en caliente y no lo saltearemos más de 2 ó 3 minutos porque es muy suave.

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Una vez salteada toda la verdura, saltearemos las pechugas de pollo cortada en cuadros. Con toda probabilidad, volveremos a poner un chorro de aceite de oliva virgen al wok 8en caliente, no pasa nada) y echaremos el pollo y saltearemos (esto no lo dejamos al dente, eh?) haremos bien el pollo y cuando ya lo veamos blanquito por todos lados, echáremos las dos cucharas soperas de miel y mezclaremos bien.

SI PRUEBAN ESTA MIEL, ESTÁN PERDIDOS.... DIVINA

SI PRUEBAN ESTA MIEL, ESTÁN PERDIDOS…. DIVINA

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Incorporamos también un puñadito de semillas de sésamo y cuando veamos el pollo doradito, incorporamos de nuevo al wok, todas las verduras que previamente habíamos salteado.

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Por último y como toque agri-dulce, incorporaremos un chorlito (al gusto) de salsa de soja. Y a disfrutarlo como se disfrute de un buen verano, con ilusión, buen humor, ganas y un pena tremenda cuando se acaba….

MILHOJAS (con tallos de acelgas)

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A mis hijos les nombro la palabra acelga y les debe sonar a algo así como un pistoletazo de salida en una carrera de velocidad. De seguirles esta manía persecutoria a esta verdura,  me plantearé en serio  apuntarles en atletismo dado que tengo la fórmula mágica que hace que su velocidad se multiplique por cinco. Pero como madre de tres no me faltan recursos que disfracen sus fobias “estéticas” a ciertas verduras. Pues le quitamos la hoja verde, se la incorporamos al puré y con la penca o el tallo hacemos estas requeteriquísimas milhojas saladas. ¿El relleno? pues tiene como límite la imaginación de cada uno o los recursos que nos ofrezca ese día la nevera y la despensa. Lo cierto es que los niños se las comen tan contentos y sentaditos, sin carreras y el agradecimiento manifiesto en un plato limpio al minuto de servírselas. Si es que a veces uno corre sin saber a donde va o de que está huyendo…. Recuerdo que tenía por mito eso del típico novio o novia a la fuga pero un día mi curiosidad quiso que me presentaran a uno. Un muchacho que después de organizar lo que iba a ser un bodorrio de película,  decidió,  a última hora,  no casarse. Cuando me atreví a preguntarle el por qué de aquella decisión y sobre todo el por qué esperar al último momento, su respuesta fue muy clara: -Fui un cobarde. Pero no un cobarde para asumir lo que hubiesen sido mis responsabilidades maritales, ni siquiera tuve en mente una tercera persona. Fui un cobarde porque no me atreví a decirle a mi novia de aquel momento que no la quería tanto como para compartir el resto de mi vida con ella. De repente y a la velocidad de la luz, me vi en casa de mis suegros, con mis padres, organizando lo que para mi y para ella, debía ser el principio del resto de nuestras vidas. Y no, no la quería. Y no, no supe decirlo a tiempo. Lo que quedó después fueron las consecuencias de mi cobardía, todas merecidas. Quedó la vergüenza ajena para mi familia, sobre todo para mi madre y la fama que aún hoy me persigue y hace que personas como tú (yo misma) me pregunten sobre lo mismo unos cuantos años después. ¿Lo peor? verla a ella, a la que hice tan infeliz y no poder mirarla a la cara. Soy merecedor de todo su desprecio. Y mi propia conciencia que de vez en cuando me despierta y me dice…. ¿cómo te dejaste llevar hasta aquel punto?. Mi respuesta, cuando llego a estos fondos es: pues fui muy valiente. ¿Su rencor?, No me cabe duda que se hubiese transformado en odio porque aún hoy por hoy  se, sin ningún género de dudas,  que jamás la hubiese hecho lo feliz que ella merecía ser.

Con acelgas o sin ellas, disfrazadas, enteras, guisadas o crudas, podemos correr todo lo que queramos que habrá decisiones que nos persigan toda nuestra vida, aún habiendo sido honestos.

INGREDIENTES:

Cuando queramos hacerlas, debemos de tener en cuenta que necesitamos dos hojas, o mejor dicho los tallos de las hojas por dos. En este caso, fueron 6 acelgas.

200 grs de bacon en lonchas

Salsa de tomate (a ser posible casera)

Bechamel

Queso en lonchas (Gouda, Havarti o cualquier otro que gratine bien al horno)

VAMOS A ELLO:

Vamos encendiendo el horno a 200º grados, calor arriba y abajo, para que cuando nos toque gratinar, ya esté listo.

Lo primero es lavar muy bien las hojas completas de las acelgas.

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Retiramos los verde y nos quedamos con la penca o el tallo, procurando que nos queden en forma de rectángulo.

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Ponemos los tallos en agua a hervir, con un toque de sal gorda,  durante 10 minutos una vez rompa el hervor.

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Una vez pasen los diez minutos, las ponemos a escurrir y cuando ya no quemen, las terminaremos de secar colocándolas sobre papel de cocina. Aprovechamos y le retiramos las hebras oxidadas que pudieran tener.

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Y empezamos a montar nuestras milhojas. Colocamos un tallo o penca de la acelga, encima empezamos a colocar lonchas de bacon (que nos las corten finitas).  Y procurando retirarla la grasa a cada loncha. Dejar solamente el lado rosado.

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Encima de las lonchas de bacon, colocamos otro tallo de la acelga.  Procurando que sea de tamaño similar al tallo base.

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Por encima y con la ayuda de una cuchara, cubriremos este último piso de salsa de tomate.

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Cubriremos todo con una capa, no muy densa, de salsa bechamel.

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Y ya por último, coronaremos con una loncha de queso de tamaño similar al tallo de la acelga.

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Recomiendo que clavemos un palo, tipo pinchito, en el medio de la milhoja para que no se nos descomponga. Ahora introduciremos en el horno (deberá de estar caliente) y lo pondremos en función gratinar (calor solo por arriba) a 200º, durante 12 minutos. Y a disfrutarlas, sin prisas y sin carreras. Sorprendentemente sabrosas.

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BROCHETAS DE VERDURAS (especiales)

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Especiales que no es lo mismo que complicadas. Es más,  cada día me doy más cuenta que el encanto de la sencillez crea adicción.  Sin complicaciones y sin pringues. Sin pérdida de tiempo y con un resultado fabuloso. El secreto es el aliño porque hasta las cosas más simples tienen su toque y es lo que las hace diferentes. Como a Aurora y su vida sentimental. Se había pasado la vida queriendo a los demás y dándolo todo,  hasta su alma. Al fin y al cabo es así como se debe de amar. A decir verdad su espíritu era enamoradizo, pasional y espontáneo. De repente estaba sola como que al mes y medio te pedía la dirección para enviarte su parte de boda. Así era ella, así siguió siendo hasta en tres ocasiones, cada una de ella con sus bodas, la primera por la Iglesia, las siguientes por lo civil. Cada una de ellas fue tan real como la primera. No creo que a uno lo quisiera más que al otro o menos que al siguiente. Ella se daba con la intensidad de quien cree estar dándose para toda la vida y créanme que así lo sentía. En cada una de ellas juró convencida de que moriría al lado de quien tenía a su lado en ese momento. Pero no fue así, en ninguna de las tres ocasiones. Tras sus tres separaciones no faltaron críticas, opiniones gratuitas, malvadas y crueles la mayoría de ellas.  Todas ellas hechas por personas que jamás vivieron tras la puerta de cada casa que albergó sus tres matrimonios.  A los demás les exasperaba su promiscuidad y a ella parecía importarle un bledo todo. Afortunadamente siempre ha sabido hacerse la sorda cuando la intentan herir. Pasado un buen tiempo después de su tercera y última separación alguien se atrevió a preguntarle si había alguna causa en ella o los tres fueron malvados y perversos. Se hizo un silencio muy incómodo. A los pocos segundos que particularmente a mi me parecieron minutos,  Aurora levantó la cabeza sonrío y dijo: -Sencillamente les dejaba de querer con el alma o sentía que sus almas, no estaban entregadas a la mía.

A veces no es muy difícil entender las cosas más simples. Ella dejaba de querer o la dejaban de querer a ella. Entonces, ¿para que seguir?. Ahora está sola por propia elección, hasta que sencillamente su alma le pida calor y compañía. Sin más. No se complica. Esa tarea la deja para aquellos que tienen tiempo de sobra o como ella misma dice, no se han dado cuenta que esta vida, es una sola.

Y digo yo, será por eso que Aurora resulta tan encantadora????

INGREDIENTES

1 Calabacín

10 Tomates Cherry

4 Cebolletas

100 mml de aceite de oliva virgen

1 diente de ajo

1 ramita de romero fresco

sal gorda

EL ENCANTO DE LAS COSAS SENCILLAS

Primero que nada ponemos el horno a calentar a 180º calor arriba y abajo.

Lavamos muy bien el calabacín, los tomates cherry y las cebolletas. IMG_0264

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Cortaremos los calabacines en pedazos cuadrados y los cherry y las cebolletas por la mitad. Iremos insertando las verduras trozo a trozo en cada brocheta, con el orden que más nos guste. En este caso inserté, un pedazo de calabacín, la mitad de un cherry, la mitad de una cebolleta y otro pedazo de calabacín al final. (no por nada si no porque tenía más trozos de calabacín que del resto).

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Cuando ya tengamos todas las brochetas montadas, en un recipiente y con ayuda de un batidor eléctrico (se queda mejor) mezclaremos el aceite de  oliva, el diente de ajo (le retiramos el centro para no repetirlo) y las hojas de una ramita de romero. Batimos hasta conseguir la mezcla homogénea.

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Ahora, con la ayuda de un pincel de cocina, pintaremos la brocheta con este aliño. Hay que dejarlas bien pintaditas.

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Y ahora directo al horno calor arriba y abajo durante unos 25 minutos, temperatura 180º. Y a disfrutar de un plato sencillo, sano y llenito de encanto.

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CARPACCIO DE CALABACÍN

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Fun fun fun…. Todavía resacada. Los niños de vacaciones hasta hoy!!!!!!. Bienvenida bendita rutina. En el fondo se que no debo ni tengo de que quejarme pero ya el ritmo de los villancicos, las carreras dentro de El Corte Inglés mientras mi chico los entretenía y los aupaba para que los peques dieran la carta a sus Majestades, los reencuentros, las siempre tristes despedidas, las malas noticias que te hurgaban más el alma por eso de estar en Navidad, así como las buenas que las celebrabas sentándote alrededor de una mesa, una vez más.  Las horas de pie en la cocina, las amigas que deben de verse por Navidad aunque sea un jueves y la inercia y la alegría te llevaran a beberte dos copas de vino y al día siguiente a trabajar, los cursillos de los peques, distintos, en diferentes horarios, rizando el rizo. Y mi chico y yo haciendo gymkanas por la ciudad, pasando horas de atascos en el coche… Pero ya está aquí, ya llegó: la rutina.Vestida cual Diosa griega a serenarnos y como si de un milagro se tratara, nos devuelve de repente el sentido común que dicho sea de paso, es el menos común de los sentidos. Ella y su clarividencia nos van ayudando a guardar el misterio del Belén, a descolgar bola a bola las figuras del árbol, a cerrar las ramas, a enredar las luces nuevamente, a aborrecer los turrones , a buscar los tickets para las devoluciones, a prometernos un año más que las navidades que viene compraremos menos y con más cabeza….. y a meternos en cintura. Literal y figuradamente. Así que aquí dejo este carpaccio, bajo en coste y en calorías. Bienvenida, bendita rutina.

INGREDIENTES:

1 Calabacín mediano o grande, depende de los que se lo vayan a comer. Con uno mediano nos da perfectamente para dos o tres personas.

1 Tomate maduro y rojito.

Queso parmesano

Vinagre de Módena en crema (este ingrediente es importante, ya lo venden en todos lo súper)

SENCILLO Y MUY SUAVE…..

Lavamos muy bien el tomate y los rallamos. Si tienen un rallador grueso mejor, si no pues del que dispongan. IMG_9562

Una vez lo hayamos rallado, colocamos sobre el plato que vayamos a servir el carpaccio, todo el tomate rallado. Reservamos.

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Ahora lavamos muy bien el calabacín y con mucha concentración y un buen cuchillo, lo vamos cortando en lonchas lo más finas que podamos. Una vez lo hayamos loncheado entero,  colocamos las lonchas sobre el tomate rallado. Así en crudo. Reservamos de nuevo.

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Ahora cogeremos el trozo de queso parmesano y con rallador, esta vez más fino, iremos rallando queso parmesano suficiente como para cubrir los calabacines.  Para mí es muy importante que el queso sea recién rallado. Difiere mucho el sabor cuando el queso se compra ya rallado y en paquete. Aunque cuesta un poco más de trabajo merece la pena rallarlo en ese momento.

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Ahora cubrimos con el queso parmesano recién rallado todos los calabacines.

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Y ya por último damos un buen toque con un buen chorro de vinagre de Módena en crema…. y a disfrutar y a meternos en cintura que habrá que caber en el disfraz de carnavales.

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